Tras cinco meses, la muerte de Claudia Molina sigue impune

Ciudad Evita


Los asesinos de la adolescente, que fue acuchillada por la madre de una amiga, con quién se había peleado, siguen prófugos. La familia espera que se concrete un pedido de recompensa por los autores del hecho, para dar con los acusados.

El 22 de noviembre de 2011, Claudia Molina se encontraba con su hermano y su sobrina tomando mate en el departamento del complejo habitacional Villegas, ubicado en Crovara y Homero, de Ciudad Evita, donde vivía además, con otra hermana
Alrededor de las 21.00, Cintia Aguirre, madre de una adolescente de 14 años, con la cual Claudia había tenido varias discusiones a través de la red social Facebook y vía mensaje de texto, golpeo la puerta del departamento. Con ella estaba su esposo, Gustavo “Pincho” González y la adolescente junto a sus hermanos.
Toda la familia se había dirigido a ese lugar con un objetivo: que las menores se trencen en una pelea, para “resolver” así sus diferencias. Esa noche, Claudia Molina, de 15 años fue asesinada.
Ayer, se cumplieron 5 meses del crimen, y los responsables del hecho continúan prófugos desde el 22 de noviembre de 2011, luego de que Aguirre le clavará más de 10 puñaladas a la adolescente.
Hasta el día de hoy, las tareas investigativas no arrojaron resultados positivos, y a pesar de que mantenerse en la clandestinidad no es fácil, no fue posible dar con los responsables del hecho.
Con el objetivo de alentar a aquellos que puedan brindar datos sobre el paradero de Aguirre y González, la familia espera que se concrete el ofrecimiento de una recompensa por parte del Ministerio de Seguridad de la provincia de Buenos Aires.
Marcela Molina, hermana de Claudio dijo que “mucha gente no habla por miedo, por este tipo (por González) es pesado, pero sé que hay mucha gente que pasa necesidades, y si hay una recompensa tal vez se anima a hablar”.
La autora material del hecho fue Cintia Aguirre, quién, al ver que su hija “perdía” el enfrentamiento, sacó un cuchillo y comenzó a apuñalar a Claudia, mientras su esposo, apuntaba con un arma de fuego a Abel, el hermano de la adolescente asesinada y su sobrina de 3 años.
Una vez que la victima cayó herida de muerte, toda la familia huyó. A las pocas horas, el matrimonio entregó a su hija mayor para que responsabilice del hecho, teniendo en cuenta que al tener 14 años, es inimputable para la Ley Argentina.
Según Molina, el crimen de su hermana fue premeditado, ya que unas horas antes, González la llamó por teléfono a su lugar de trabajo, para pedirle que vaya a su casa a hablar sobre la conflictiva relación de las adolescentes, para asegurarse de que la mujer no se encuentre en su hogar.
Las peleas se iniciaron debido a que la pareja agresora se había mudado de barrio, y comenzó una especie de absurdo enfrentamiento. Claudia vivía con sus hermanos porque su mamá se fue a vivir a Capital Federal, y para no cambiarla de escuela a fines de año, se quedó allí para terminar el ciclo escolar. Una vez que las clases finalizarán, Claudia se iría a vivir con su mamá.
Marcela contó que siempre trató de “poner paños fríos” a las peleas, ya que no quería que su hermana tuviera problemas con esa familia. Además, la adolescente asistía a un colegio cerca de la casa de su ex amiga, y tenía miedo de que la golpearan. “Nunca me imagine que iba a pasar esto”, dijo la mujer.
En la actualidad, la pareja sigue prófuga con sus otros 3 hijos, mientras que la menor fue sobreseída, y según trascendidos quedó a cargo de una abuela.
La familia y los amigos de Claudia, “la morocha” como le decían, pidió que “cualquier noticia del paradero de estas dos personas se acerquen, para que nos ayuden para que se haga justicia por claudia”.
El 22 de noviembre de 20011, la familia de Claudia Molina se quedó anclada en el dolor y aseguran extrañarla cada día. El único consuelo posible, es que los responsables del crimen, paguen.

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