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El Paroissien es el principal centro médico de derivación matancero. Ubicado en la columna vertebral de la Matanza, en la Ruta 3, en Isidro Casanova, es un hospital clave, del cual podemos decir que depende una parte muy importante de la población de este distrito.

Por Emilio González Larrea

La Matanza cuenta, según el último censo de 2010, con cerca de 1.800.000 habitantes, por lo tanto no es exagerado decir que su área de cobertura comprende la atención sanitaria de muchos cientos de miles de matanceros. Como hospital interzonal, es un hospital de mayor complejidad y por lo tanto se constituye en el principal de la zona en este aspecto. Muchos de los pacientes son derivados a este nosocomio ya que hay exámenes, estudios y cirugías para lo cual está más capacitados frente a otros centros de salud, como el hospital Simplemente Evita del Km 32, hospitales municipales o salas de atención primaria. Tiene una dotación de 1000 trabajadores entre profesionales y no profesionales.
Un poco de historia

Comenzó como una salita, en 1980, después fue avanzando .Se inauguró a fines del ’81 principios del ‘82. Leyenda o realidad, según los comentarios de la época había sido construido como un hospital militar por la dictadura con la hipótesis de una guerra con Chile. Fue edificado en una zona inundable, en una laguna desecada para ese fin. Recordamos en años en que se produjeron fuertes lluvias, cómo se inundaba. En 1991 a través de una obra importante de hidráulica de la provincia se solucionó el problema y desde entonces no se inunda.

El Paroissien tiene su fuerte en prestaciones tales como el servicio de pediatría con 50 camas, en áreas críticas de terapia intensiva, de unidad coronaria con 12 camas. También cuenta con terapia intermedia, ginecología, clínica médica, así como es también un centro de derivación de niños prematuros, donde van mamás de alto riesgo con sus bebes. Es de destacar la terapia neonatal (intensiva e intermedia) que solo existe en este hospital. Por supuesto todo esto es insuficiente para la salud de la población matancera, en donde asistimos a una creciente demanda frente a un achicamiento y vaciamiento del hospital.

La voz de los profesionales

APUDIPA es la asociación que nuclea a todos los profesionales universitarios del hospital, no solo a los médicos, también a psicólogos, bioquímicos, fonoaudiólogos, nutricionista, químicos y otros.

Los profesionales nucleados en esta asociación, hace dos meses que vienen llevando adelante -junto con los 77 hospitales del conourbano- reclamos que tienen que ver con lo que ellos definen como “una grave situación” que vive el nosocomio.

El Dr. Reynaldo Saccone ex presidente de la Asociación, dirigente de la CICOP, Viviana Bonetto su actual presidente y Gabriela Paladín, Secretaria de Prensa y Difusión, nos dicen:

“No solo pedimos un sueldo digno, ya que estamos muy atrasados con respecto a nuestro salario, también reclamamos por las condiciones de trabajo que tiene que ver con los insumos que faltan en áreas criticas donde al carecer de ellos , estamos jugando con la vida de los pacientes. Se da el caso de que en determinadas situaciones no hay antibióticos, si bien nosotros a veces lo paliamos intercambiando con otros hospitales, pero no siempre ellos tienen y nos vemos obligados en algunos casos a cambiar la medicación con los riesgos que eso implica para el paciente, del mismo modo faltan drogas oncológicas para enfermos de cáncer. Hace poco se dio un caso de una paciente que pudo recibir medicación gracias a que otra le cedió en forma solidaria porque tenía sobrante, mediante la gestión de una doctora que la atendía.

Hay faltante de material descartable: sondas, agujas, jeringas, guantes, catetes; no hay o hay de mala calidad porque la provincia compra barato y no los que solicitamos nosotros”.

Señalan también, los galenos, el deterioro importante del edificio, “no hay calefacción central, se rompió la loza radiante, hay pacientes que padecen hipotermias, en especial los niños, tenemos que pedirles a las mamás que traigan frazadas, en verano la ventilación es insuficiente, caños de agua y de cloacas rotos, problemas eléctricos, entre otras cosas”, explica la Dra. Bonetto.

También, “faltan camas, al grado de que tenemos pacientes en la guardia, cuando deberían estar en una cama de una sala” completa la licenciada Gabriela Paladín.
Y agregan, “asistimos a una grave crisis, no solo por la falta de insumos, también por la insuficiencia de personal debido a los bajos salarios. Faltan médicos clínicos, cirujanos, pediatras, neonatólogos, en todas las guardias, por ejemplo neurocirujano, hay uno solo. Al estar sobre la ruta, recibimos politraumatismos, heridos por accidentes, lo que hace más compleja la necesidad de atención. En síntesis, falta personal en general para la demanda y el seguimiento a los pacientes. Se saturan las guardias. Se siente por ejemplo en pediatría cuando se dan los picos de bronquiolitis en invierno”.

Los bajos salarios de la salud pública hacen que los profesionales no quieran venir a los hospitales o emigren a la salud privada donde obtienen mejores retribuciones.

En otro orden de cosas, se quejan de la existencia de la precarización de las tareas por medio de contratar becarios y no respetar la carrera hospitalaria.

En el marco de las medidas de protesta, están realizando un paro por 72 horas (junto a los médicos de los 77 hospitales del cono urbano), con acciones como volanteadas, “para hacer visible la problemática hospitalaria a la comunidad”

Otra demanda de los profesionales tiene que ver con la exigencia de la apertura de paritarias del sector, para negociar una recomposición salarial .Mientras ellos reclaman un 40%, para nivelar la perdida por la inflación, el gobierno de la provincia, les dio por decreto un 22,6% en 3 cuotas a pagar la última en enero de 2014. Lo que consideran insuficiente e inaceptable, “ya que pagamos impuestos al salario, compramos libros para nuestro trabajo, hacemos cursos de actualización, lo que reduce sustancialmente nuestro ingreso de bolsillo”, manifiestan.

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