Microficción: “La puerta” Por: Rogelio Retuerto (*)

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Microficción. Creo que hasta Ahora vengo zafando. Estos orcos hijos de puta piensan que estoy muerto. Me están sacando las botas. Me palpan debajo del peto. No encuentran nada. Ahora me meten la mano en la cintura ¡hijos de puta! ¡Se llevan el puñal que me dio Gandalf! Ahí se van. Zafe.

Le dije al otro pelotudo que no teníamos que venir a las puertas de Barad – dûr. Creo que estoy herido, me siento muy cansado. Los ojos se me cierran. Creo que me voy a…

Siento el sol atravesándome los párpados. Abro los ojos y el sol me acribilla con mil destellos, me dispara, me fulmina. Lo que en verdad termina de despertarme es esa piedra que me impacta en la espalda. Siento el vuelo del nazgûl, detrás de mí; los cuernos llamando a las huestes de Sauron y las risas de los orcos. Me doy vuelta y no hay nazgûl. Es el Sarmiento diesel que se pierde hacia Luján. El llamado del cuerno es el silbato que hace sonar en cada paso a nivel. Tampoco hay orcos; son dos pelotudos que se cagan de risa de mí desde una de las ventanillas del último vagón. Me toco la espalda, es un asco. Saco la mano embadurnada en no sé qué mierda. La piedra es un vaso de yogur a medio consumir que se reventó en mi espalda. Delante de mí no hay Torre Oscura, es la torre del embarcadero de Francisco Álvarez desde donde anoche me observaba el ojo Sauron. ¡La puta madre! ¡Algún gil me afanó las zapatillas y el celular!

Anoche corrí como veinticinco cuadras huyendo de los orcos. Aunque debieron ser los giles que me afanaron. Creo que con Mati nos pasamos de rosca ¿Semillas de qué mierda, nos clavamos con el vino? A mí dejame con la pasta ¡Qué mal siento, por Dios! Voy a tener que leer menos o dejar de tomar por un tiempo. Sí. Así no puedo seguir. Esto es una mierda.

Hace dos años que la pasta me lleva de las narices por bosques infestados de orcos, reinos gobernados con mano de hierro y comarcas mágicas. Aunque cuando no tomaba igual lograba ingresar a esos mundos. No recuerdo cómo lo hacía, pero podía ¿Cuál era la puerta? Bah… me importa en huevo ¡¡¡Mati!!! Uh, perdón doña, la confundí. Creo que me fui al carajo. Necesito un pase ya y no tengo un mango. Me parece que hoy vendo todos mis libros.

(*) El autor: Rogelio Oscar Retuerto, (Hurlingham, Buenos Aires, 1972) Reside en Moreno. Dirige la revista digital Cruz Diablo. Alternó su infancia entre el conurbano bonaerense y el paraje montaraz de Mailín en Santiago del Estero. La mitología americana y las creencias populares adquirieron un papel de relevancia en su formación literaria, así como la narrativa oral. Ha brindado charlas y talleres sobre mitología americana en el ciclo denominado “Fauna de las tinieblas”. Sus obra la componen cuentos de terror y ciencia ficción y novelas cortas de fantasía y ciencia ficción. Es al autor de la Saga de Fantasía Épica Historias de la Gran Tierra (“Las Tierras de Thian”).

+ Microficción seleccionada por Luciano Doti (Lomas del Mirador). Twitter: @Luciano_Doti.

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