Mala Junta en Matanza: entrevista a la organización que aborda temáticas de género

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Mala Junta en Matanza. El  periodista Matías Villalba, nos facilitó la siguiente interesante entrevista, desglosada en dos partes para comprender detalles de la organización que aborda temáticas de género, una problemática presente en los medios que mide cada vez más en las encuestas, en las estadísticas. La entrevista es a Mariana Aranovich, integrante de la agrupación.

Melanie Martínez

martinez.melanie@outlook.com

-¿Cómo surge Mala Junta?

“Mala Junta nace hace dos años. En Matanza la lanzamos hace un año. Nuestra organización es producto de la fusión de distintas organizaciones, es decir que antes de ser Patria Grande éramos otras organizaciones que vimos la necesidad de unirnos y ahí nace Patria Grande. Y Mala Junta nace también en el marco de esta organización de izquierda popular con la necesidad de poder tener un espacio que visibilice las problemáticas del movimiento de mujeres y del movimiento de diversidad. Entonces con esa perspectiva es que se crea Mala Junta hace dos años y en Matanza nos dimos todo un proceso también de construir esta colectiva y lo lanzamos recién este año”.

-¿Qué organizaciones forman parte?

“Se llama Mala Junta, feminismo popular, mixto y disidente, y es como un espacio dentro de Patria Grande. Y Patria Grande que nace hace dos años sí es la fusión de Marea Popular, el Frente Darío Santillán, distintas organizaciones que venían por ejemplo de Proyecto Sur que veíamos la necesidad de confluir y formar un espacio porque apostamos a que la izquierda y todo el sector progresista no abone a la fragmentación sino a la unión para poder pensar una política distinta para nuestros territorios y con esa perspectiva es que se funda Patria Grande y ahí surge dentro del espacio de compañeras, pero también de compañeros, es que lanzamos además este espacio”.

-¿Cómo define feminismo la organización?

“Nuestro lema es feminismo popular, mixto y disidente. Nosotros hablamos de que hay muchos feminismos, no hay un solo feminismo, que lo podemos rastrear a lo largo de la historia al feminismo, desde sus distintas luchas pero también hay feminismos mucho más académicos, feminismos que creen que la lucha de las mujeres tienen que ir como furgón de cola de otras luchas. Nosotros creemos que el feminismo es una herramienta o una lente: nosotros usamos la metáfora de Nuria Varela que habla de las gafas violetas. Que vos podes ver la realidad pero también te podes poner unas gafas violetas que te permiten ver un montón de otras desigualdades que están presentes que tienen que ver con la desigualdad de género, con la construcción que se ha dado a lo largo de la historia con el patriarcado y que se expresa de distintas maneras y con esas lentes violetas lo podemos ver. Nosotros podríamos ver la realidad y obviar por ejemplo la lucha de la CGT, y obviar que hay un montón de mujeres que somos trabajadoras y que sin embargo no formamos parte de la representación de la nueva unificación de la CGT. Bueno, con los lentes violetas podemos ver que hoy existen desigualdades laborales y desigualdades en las representaciones sindicales, por ejemplo. Y concebimos que es un feminismo popular porque no creemos que sea algo exclusivo de cierto sector o que tengan que ver con demandas democráticas sino que creemos que el feminismo se puede construir en todos los espacios. En los barrios, en las universidades y debemos hacerlo, en los lugares de trabajo. Queremos que sea un feminismo que pueda cuestionar y que pueda ir de la mano con otras luchas que desanden las desigualdades existentes. Y es un feminismo que tomamos también de Julieta Paredes que es una feminista boliviana, que ella habla de feminismo popular, de un feminismo comunitario porque intenta hacerse preguntas del feminismo en todos los territorios y de alguna manera, si bien te podría decir algunas definiciones también es algo que creemos que está en construcción este feminismo popular, o sea que nos tomamos y reivindicamos las luchas de las feministas históricas, pero también tratamos de hacerlo desde una mirada latinoamericana. Al feminismo también se lo ha criticado por ser un feminismo blanco, por ser un feminismo heterosexual, por ser un feminismo que no contempla o es exclusivo de cierto sector de las mujeres, por eso nuestra apuesta, quizás pretenciosa, es construir un feminismo popular, mixto porque de este espacio participan compañeros y compañeras porque creemos que la lucha va de la mano y disidente porque también creemos que la disidencia es algo que ha estado muchas veces invisibilizado dentro de los movimientos. Si bien creemos que quienes llevamos la bandera somos las mujeres y el movimiento de disidencias, los compañeros creemos que también tienen que hacerse parte de esta lucha”.

-¿Cuáles son las principales líneas de acción considerando que están en un territorio como el de La Matanza con un contexto diferente de, por ejemplo, lo que es Capital Federal?

“Nosotras en La Matanza, nuestro trabajo más histórico es una consejería de Salud Sexual y Reproductiva donde damos información pre y post aborto. Somos parte de Socorristas en Red que es una red que acompaña a mujeres que deciden interrumpir su embarazo y lo que hacemos es dar información segura de cómo se usa el Misoprostol, que es el medicamento que recomienda la Organización Mundial de la Salud para realizarse abortos. Nosotras acompañamos todo ese proceso, hacemos lo que denominamos como “Acompañamiento Feminista” que es, además de brindar información, hacer un acompañamiento que implique en la medida de lo que se habilita también pensar ese proceso del aborto no como algo estigmatizante sino como un proceso de elección y decisión sobre nuestra vida y nuestros cuerpos y además de dar información, acompañamos a las mujeres en ese proceso de distintas maneras, vía telefónica, siempre hacemos un encuentro cara a cara para dar esa información y después acompañamos todo el proceso hasta su control posterior porque creemos que también además de sortear esta situación que hoy nos imponen desde la clandestinidad, también reflexionamos sobre nuestro cuerpo, sobre nuestra salud sexual y reproductiva e intentamos que también el proceso finalice de alguna manera con un método anticonceptivo, con alguna forma también de cuidar el cuerpo. El año pasado desde la Red acompañamos a 2800 mujeres y este año en La Matanza este año ya contamos, más humilde, pero 130 acompañamientos, con lo cual tenemos algunas dificultades que tienen que ver con la comunicación porque la realidad es que sabemos que las mujeres abortan, que en estas situaciones de crisis lo hacen de la manera que pueden, entonces es importante el trabajo que hacemos.

Después hacemos algunos trabajos barriales, estuvimos en Virrey del Pino, en González Catán y en Villa Celina con algunos espacios de mujeres. Le llamamos mateadas o espacios de encuetro donde ponemos algunos temas en debate que tienen que ver con nuestras vidas, nuestras trayectorias, para poder repensarlas y revertir algunas situaciones. Y obviamente ahí un tema siempre presente es el tema de la violencia de género y también la falta de recursos que existe para poder afrontar esas situaciones. Primero la posibilidad de registrarlas y de percibir qué es violencia de género porque por más que hoy esté más difundido que el tema es “el golpe”, bueno, cuando empezamos a desasnar hay un montón de situaciones que las mujeres no registran que son situaciones de mucha desigualdad, de mucha violencia, de hostigamiento. Entonces bueno, trabajamos en ese proceso y en la medida también de las posibilidades, acompañamos a aquellas mujeres que están en alguna situación de violencia desde el asesoramiento, intentar acompañar la situación y en los casos necesarios con la denuncia, y después hacemos bastantes talleres en escuelas, de hecho mañana vamos a presentar un material que lo hicimos propio junto con una agrupación docente que se llama La Murillo, es un material propio para aportar herramientas a la ley de Educación Sexual Integral (la ESI), que también la venimos trabajando en escuelas, realizando talleres y talleres con docentes. Ahora lanzamos un material propio con algunos ejes que creemos que la ESI no toma tan fuerte que tiene que ver con la violencia de género. Poder trabajar con algunas cuestiones que tienen que ver con deconstruir las masculinidades hegemónicas, trabajar sobre el tema de los femicidios. Es un material, un cuadernillo que vamos a estar presentando mañana, así que nuestros planos tienen que ver más con las cuestiones de salud sexual y reproductiva, cuestiones de violencia y talleres de mujeres y lo que tiene que ver con la cuestión educativa y con la Ley de Educación Sexual Integral y fortalecer una ley que creemos que es muy importante, que si bien tiene algunos déficits o temas a seguir trabajando, hoy su aplicación no es una realidad en nuestro país y tampoco en La Matanza. Entonces la capacitación, el encuentro, incluso brindar estas herramientas a los jóvenes es una tarea que también nos damos desde el espacio”.

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