José Paredes: “Los mapas de los años 30 o 50 son fundamentales para la reconstrucción”

El geólogo de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco dialogó con Télam y se refirió a la reconstrucción de Comodoro Rivadavia, tras el peor temporal en los últimos 60 años. “La ciudad se convirtió en un lago, a los 20 minutos de la primera lluvia” por culpa de los pluviales y la arena acumulada, dijo.

“En dos o tres lugares las colectoras importantes debieron sacar el agua de la ciudad, pero pasados 20 minutos y caídos 30 o 40 milímetros de lluvias, se taparon. La arena que traía esos ríos hizo que la sección útil del canal fuera más pequeña, hasta que finalmente colapsó. Por eso la ciudad se convirtió en un lago”, reconoció.

“Los tubos, de 80 cm de diámetro, funcionaron haciendo el efecto de la jeringa que uno hace cuando tira líquido al suelo. Reventaron por debajo y se “lavó” por acción del agua a presión y las rutas se descalzaron, por eso para mí el panorama es complejo”, agregó.

A Paredes le preocupa el cambio climático y las lluvias que asomaron en la Cuenca del Golfo San Jorge, ”con valores muy altos de los cuales no hay registros históricos”.

El temporal de lluvia anegó barrios y hay cientos de evacuados

El investigador universitario se basó en tres teorías del por qué Comodoro Rivadavia sufrió las lluvias e inundaciones: la arena volada, la producción de sedimento por la construcción de la ciudad y la cantidad de caminos que se realizaron en la zona oeste de la ciudad petrolera, a raíz de la misma actividad.

Sin embargo, el geólogo basó su análisis en que los arroyos tapados, como la modificación del terreno original por acción del hombre, para la civilización, como trabajos petrolíferos a lo largo de la historia de la ciudad, son la mayor parte del problema.

“Comodoro avanzó sobre tierras que fueron abandonadas por las empresas, pero se hicieron drenajes para emplazar campos petroleros y luego la ciudad reusó todo eso hasta asfaltarlo. Ahora tenemos un problema y recién ahora estamos recabando información de esa época para entender el diseño original, y cómo se modificó el paisaje”, reconoció.

Para ello, un grupo de investigadores y profesionales de diferentes ámbitos se reúnen en la Universidad local, como en diferentes puntos de la ciudad, para que a partir de los mapas de los años 1930, 1940 y 1950 se analice cómo fue distribuida la ciudad para que no quede partida como sucedió durante el último temporal.

“Son imprescindibles para la reconstrucción futura de la ciudad. Ahora tenemos un mapa del año 1929, hecho por la Dirección General de Minas, es muy valioso. Nos dice dónde estaban las lagunas que ahora son los barrios con más problemas”, dijo Paredes, sobre una ciudad que tuvo cerca de 25 arroyos y solo quedaron alrededor de seis.

“Cualquier obra que se plantee de ahora en más, debe recuperar toda información y ponerla en valor, para que permitan eficientemente sacar el agua de la ciudad hacia el mar. La experiencia con las entubaciones fue un desastre, por eso requiere un resideño ingenieril”, ratificó.

Por último, Paredes anticipó la realización de un congreso en Comodoro, con el fin de “diagnosticar desde diferentes disciplinas, para entender y generar propuestas ingenieriles de obras a largo plazo para que este problema socioclimático no suceda más”.

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