El Instituto terapéutico y educativo San Martín de Porres deberá mañana (viernes 21) suspender sus actividades debido a un partido del torneo de la Primera B Metropolitana, que se disputará en cercanías de ese establecimiento al que concurren unos 380 niños y adolescentes que padecen TEA (Trastornos del Espectro Autista).
 
El año pasado y en este 2017 directivos de ese colegio  y padres de los alumnos enviaron notas a la APREVIDE (Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte) y a la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) para que no programen más partidos los días hábiles y en horario vespertino en el cercano estadio de Almirante Brown.
 
“Jamás contestaron esas cartas, ni siquiera un simple acuse de recibo. Es evidente que a la APREVIDE y a la AFA le interesan más los negocios del fútbol que la educación y el tratamiento de personas con autismo”, exclamó indignado el psicólogo Claudio Hunter Watts, cofundador y coordinador terapéutico del Instituto San Martín de Porres.
 
Ese colegio especializado, que funciona de lunes a viernes de 9 a 16.30,  se encuentra en la localidad bonaerense de Isidro Casanova, concretamente en la calle Estocolmo al 2400, entre Sarrachaga y Lescano, a menos de 300 metros del estadio “Fragata Presidente Sarmiento” del Club Almirante Brown.  
 
En 2014 y 2015 “tuvimos por el fútbol que interrumpir al mediodía la jornada educativa y terapéutica en cinco ocasiones cada año, seis en 2016 y una en este 2017, como medida de prevención por el accionar de las barras bravas, pero mañana nos obligan directamente a no abrir el establecimiento”, agregó Hunter Watts.
 
Almirante Brown y Defensores de Belgrano jugarán mañana, a partir de las 14.05, por la fecha 27 del torneo de la Primera B Metropolitana. Como la policía suele iniciar su operativo de prevención cuatro horas antes de cada partido, el Instituto San Martín de Porres sólo podría ese día  desarrollar sus actividades por una hora, de 9 a 10.
 
Hunter Watts destacó que “en aras de los negocios del fútbol se sigue privando  a niños y adolescentes que necesitan cuidados especiales de muchas horas de su tratamiento y educación”, por lo que anunció que el Instituto y padres de los alumnos estudian la posibilidad de recurrir ante la Justicia “para poner freno, de una vez por todas, a semejante despropósito”.
 
Son numerosos los episodios de violencia en esa zona de Isidro Casanova cuando Almirante Brown juega de local, como –por ejemplo- el de la tarde del jueves 6 de noviembre de 2014 cuando, previo a un partido con  Estudiantes de Buenos Aires, dos grupos de barras bravas se enfrentaron a tiros, causando un muerto y cinco heridos de bala, entre ellos un niño de cinco años.
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