Esta semana se instaló una “Carpa Negra por la Dignidad y la Justicia” en la plaza 25 de Mayo, frente a la Casa de Gobierno de Santa Fe, en donde los afectados renuevan el pedido de justicia.

A 14 años de las inundaciones en Santa Fe, la emergencia hídrica mas grande de la historia de la ciudad, la investigación judicial sobre las responsabilidades de la catástrofe, que dejó 23 muertos y más de 120.000 afectados, no avanzó lo suficiente como para identificar culpables y está a punto de prescribir.

Aquel 29 de abril de 2003, las continuas lluvias y la creciente del río Salado provocaron el desborde del cauce y el ingreso del agua por el sector oeste de esta ciudad, donde la obra de defensa no estaba completa.

Como todos los años, esta semana se instaló una “Carpa Negra por la Dignidad y la Justicia” en la plaza 25 de Mayo, frente a la Casa de Gobierno, en donde los afectados renuevan el pedido de justicia.

Muchas de las personas que se vieron afectadas por las inundaciones mas dramáticas de la historia de Santa Fe se congregarán hoy a las 17 en la Plaza del Soldado y a las 18 se realizará el acto central en Plaza de 25 de Mayo, oportunidad en la que leerán un documento, recordarán a los fallecidos en la catástrofe hídrica e insistirán con el pedido de Justicia ante una causa judicial estancada desde hace años.

En declaraciones a Télam, María Claudia Albornoz, una de las referentes de los miles de inundados, afirmó que “ya pasaron 14 años y no hubo justicia para los inundadores: Reutemann, Balbarrey, Mercier y la Corte Suprema de Justicia santafesina que es cómplice de ellos y nunca hizo nada. Basta de impunidad”.

Por su parte, Ana Castro, otra damnificada dijo que “el día que el Salado llegó a la casa de mis viejos ellos estaban ayudando a sus vecinos en Santa Rosa de Lima y no se dieron cuenta de que el agua había llegado a su casa”.

“Perdimos todo, solamente pude recuperar algunas fotos familiares”, añadió.

“Uno de los efectos más fuertes que produjo la llegada del río Salado a los espacios urbanos cotidianos y comunes, fue el impacto de ver cómo se transformaba la vida de cada uno en tan poco tiempo”,puntualizó.

En tanto, Anibal Soto, de barrio San Lorenzo, dijo que “ese 29 de abril, yo estaba con la mamá de mi hijo y cuando salimos de la casa, todo era un alboroto terrible.

“Esa noche, a las 21, el agua ya corría por el barrio. En 15 minutos nos llegaba a los pies, a los 20 minutos, el agua nos llegaba al cuello y a la hora, ya tapaba todo el primer piso. Todo fue una oscuridad absoluta y es la única vez en mi vida que sentí miedo tan aterrador. Fue todo silencio, oscuridad y gritos”, sostuvo.

“Para nosotros -agregó- la inundación fue un quiebre. Un antes y un después. El 29 de abril del 2003, el año terminó. Después de ese día, cada vez que recordábamos algo, ya no hablábamos con fechas, la referencia era si fue antes o después de la inundación”.

“El problema es que no hay responsables. Le echaron la culpa al río. Pero el Salado sólo buscó su lugar. Todos sabemos quiénes son los responsables: el que perdió un hijo, o al que se le murió un padre lo sabe”, aseguró.

Por su parte, Luciano García, de barrio Chalet señaló que “ese día volvía de viaje desde Río Cuarto, pero el micro apenas sí pudo entrar a la ciudad, y bajó a los pasajeros en el hospital de Niños Cuando vi que estaban sacando a los chicos, me quedé ahí a ayudar. En el barrio, yo vivo en un tercer piso, trajimos a mi casa todo lo que pudimos de familiares y vecinos. Nos ayudamos entre todos. Ese recuerdo es muy fuerte”.

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