Los guardacostas libios rescataron este sábado a 102 personas que navegaban a la deriva intentando alcanzar las costas de Europa, informó la Armada de ese país.

La embarcación fue detectada poco después del amanecer a unas 8 millas náuticas al norte de la ciudad occidental libia de Sabratha y en ella viajaban inmigrantes procedentes de Pakistán, Marruecos y varios países del Africa Subsahariana, explicó el coronel Ayub Qasem, portavoz de la Armada.

“Los inmigrantes fueron trasladados a una refinería cercana donde recibieron primeros auxilios. Después se los llevó al centro de acogida de inmigrantes. Entre ellos había 10 mujeres y 5 niños”, agregó.

Las playas que se extienden entre Trípoli y la frontera con Túnez se han convertido -en los últimos años- en el centro de operaciones de las mafias que trafican con seres humanos, a los que cobran cerca de 1.500 euros por un viaje destinado en muchas casos a la muerte.

El pasado 7 de mayo, el jefe de la Guardia Costera en la Región Central de Libia, Rida Issa, culpó a las ONG internacionales de fomentar con su presencia en el Mediterráneo el flujo de inmigrantes irregulares.

En declaraciones difundidas por la prensa local, el militar argumentó que la presencia de los barcos de rescate ayuda a que los inmigrantes opten por subirse a las pateras al considerar su viaje más fácil y menos arriesgado.

“Eso hace que incremente el número de inmigrantes. La Guardia Costera Libia ya expresó su preocupación a la Operación Sofía (de la Unión Europea) por esta situación, pero no han hecho nada al respecto”, se quejó Issa.

El flujo de pateras, que el pasado año se cobró la vida de más de 5.000 inmigrantes ahogados en el mar, se multiplicó en las última semanas con la llegada de la primavera y el buen tiempo.

Según datos de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), 1.332 personas han muerto o desaparecido en el Mediterráneo en lo que va de año al tratar de llegar a Europa en embarcaciones precarias organizadas por mafias.

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