CEMEFIR sigue en terapia intensiva y con pronóstico reservado


El Centro de Medicina Física y Rehabilitación (CEMEFIR) es una institución señera en el partido de La Matanza, con 61 años de historia, ya que se fundó el 2 de mayo de 1956 durante la epidemia de polio que asoló al partido. Su lugar de origen fue en Villegas y Pichincha (hoy Mons. Marcón), después funcionó en la calle Perú (ex Dirección de Tránsito) y a partir de 1978 en su actual dirección de Perú 2433.

Por: Emilio González Larrea
lapaz50@yahoo.com.ar

Desde 2011 el edificio de la institución está en estado de ejecución hipotecaria por una deuda contraída por  la cooperadora. El año pasado, más precisamente en noviembre, el Concejo Deliberante -por unanimidad- declaró al inmueble del centro de salud de utilidad pública y de interés social, sujeto a expropiación, debiendo remitirse a la legislatura provincial para que ésta elabore la ley correspondiente. Si bien la ordenanza fue promulgada este año por la intendenta, Verónica Magario, todavía no ha sido enviada a La Plata para ser tratada por la legislatura de la Provincia. Mientras tanto, siguen pendientes dos sentencias judiciales firmes que determinan el remate, una de 2011 y otra ratificada por la Cámara Civil y Comercial el año pasado.

El Dr. Luis Cabrera hace 38 años que trabaja en CEMEFIR y con él charló NCO en su consultorio, para interiorizarnos sobre la situación que vive el prestigioso centro de salud.

-¿Sigue en peligro la existencia de la institución en este lugar?

-Estamos muy preocupados, ya que tenemos la espada de Damocles sobre nuestras cabezas y de acuerdo a lo que decida la jueza, Laura Mato, del Juzgado Civil y Comercial N°1, el remate se puede producir en cualquier momento. Esto lo originó un hecho de corrupción por parte de la cooperadora anterior, fue un hecho ilícito y corrupto que no se ha investigado por parte de la Justicia y aunque es conocido, ya que incluso lo han reflejado medios periodísticos locales que hablaron de la existencia de una mesa de dinero en este edificio. Esa timba financiera fue la desencadenante de la hipoteca sobre el edificio y de la crisis actual. La deuda original de la Institución era de 300 mil dólares y se ha transformado por costas e intereses, en 750 mil.

Negocios inmobiliarios contra la salud pública

“Estamos hablando de una institución de salud que con 61 años debe ser una de las más antiguas del distrito. Este edificio se construyó a partir de la donación del terreno por la Sociedad Cosmopolita de Socorros Mutuos, se hizo poco a poco hasta llegar a ser lo que es hoy, un edificio de 5 pisos en el corazón de San Justo, que según nos han dicho quienes conocen, tiene un valor inmobiliario de varios millones de dólares, lo que lo hace apetecible para muchos especuladores e intereses inmobiliarios que quieren hacer su agosto a costa de la salud de una parte importante de la población de La Matanza. CEMEFIR es el único centro de rehabilitación física gratuito en todo el Partido, donde se presta una asistencia multidisciplinaria a pacientes de diferentes lugares del Distrito que no tienen recursos para pagar esa atención. Acá se atiende gente que generalmente no tiene solvencia económica y como decimos generalmente, es “de los kilómetros” de donde les cuesta llegar, pues algunos discapacitados físicos no pueden trasladarse en el transporte público; la ventaja es que en este lugar se hacen distintos tratamientos y no tienen que recurrir a varios sitios. Si desaparece este lugar, quienes van a sufrir son los pacientes, que van a tener que deambular por distintos lugares para conseguir turnos. Los trabajadores tenemos garantizada la fuente laboral en otros lugares. Lo que no dicen las autoridades municipales es qué van a hacer si se remata el edificio, ¿van a construir un nuevo centro de salud para la rehabilitación física con todos los adelantos tecnológicos como corresponde? Por eso, entendemos que se abandonan los pacientes a la deriva.

-¿CEMEFIR es un centro de referencia que recibe derivaciones de pacientes de distintas instituciones fuera del Partido también?

-Si por supuesto. En CEMEFIR trabajan alrededor de 60 personas que, a excepción de unos pocos, son todos municipales. Se prestan servicios de traumatología, neurología, otorrinolaringología, foniatría, kinesiología, psicología, psicopedagogía, terapia ocupacional, servicio social y estudios de diagnósticos como rayos x, audiometría y electroencefalogramas. Atendemos, dependiendo del mes del año, entre 4000 y 5000 pacientes por mes. Se estima que el 5% de la población tiene alguna discapacidad física, pero no todos pueden llegar a CEMEFIR, por lo tanto queda un sector al que nosotros no llegamos. Acá recibimos derivaciones de todos los hospitales zonales, y de otros como el Posadas, el de Haedo, el Ramos Mejía de Capital, y de niños como el Garrahan, el Padre Elizalde o la Casa Cuna. La institución tiene un prestigio ganado de excelencia por tantos años de estar en el Partido y por eso tantas instituciones de salud nos derivan pacientes.

-¿Qué respuesta han tenido de las autoridades municipales?

-Las autoridades nos dicen que es un camino largo, que va a llevar tiempo, pero tiempo no hay porque ya tenemos dos sentencias de remate… No queremos llegar un día a la mañana y encontrarnos con el hecho consumado. Por eso se debe resolver rápido y  cumplir ya la expropiación del edificio como pide la ordenanza promulgada por la intendenta. A pesar de que hemos hecho muchas presentaciones por secretaria privada, carpetas con firmas solicitando una entrevista, nunca nos atendieron ni el ex intendente Fernando Espinoza, ni la actual Verónica Magario, solo  pudimos llegar al  secretario de gobierno Gustavo Dutto y a Alejandro Collia, secretario de Salud, pero no nos han dado una respuesta satisfactoria.

-La semana pasada hicieron una asamblea del personal. ¿Cuáles son los pasos siguientes que decidieron realizar?

-Hemos decidido seguir instalando el tema en la opinión pública y en el ambiente de salud. Para ese fin tomamos contacto con distintas asociaciones y medios de comunicación, también vamos a convocar a una asamblea pública con pacientes en la calle o a una marcha al Municipio, pero por el momento no le hemos puesto fecha. Estamos en asamblea permanente, en contacto con los pacientes con los cuales hicimos videos explicando la problemática y fueron subidos a Internet, todo eso mientras trabajamos. Creemos que la solución tiene que venir ya, por parte política y por la justicia.

 

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