El Sr. Jefe de Gabinete respondió las manifestaciones del líder del Frente Renovador, contrarias al gobierno, realizadas en un reciente acto partidario, calificándolo como el político menos confiable de la actualidad, además de endosarle el ambiguo calificativo de “tribunero”. Francamente resulta un tanto enojoso y sorprendente que un encumbrado dirigente de una Alianza que no ha cumplido una sola de sus promesas electorales, salvo aquellas destinadas a los sectores más poderosos de la sociedad, pueda expedirse con tanto desparpajo sobre la confiabilidad de los políticos, por más que estos hayan pasado de la pseudo oposición a posturas un poco menos complacientes. 

Francisco J.Martínez Pería. Abogado.

fjmartinezperia@gmail.com

El futuro

 

Por otro lado, quien está sindicado como el responsable de la permanente acción  persecutoria, intimidatoria y difamatoria de los “trolls”gubernamentales, posición que vendría a colocarlo en el rol de político “trollero”, no parece demasiado autorizado para emitir juicios despectivos sobre quienes, por lo menos, tiene el decoro de subirse a una tribuna para emitir  públicamente su pensamiento en lugar de  esconderse tras el anonimato electrónico de la robotización masiva.

No conforme con ello, el Sr. Jefe de Gabinete, soslayando el hecho de integrar un partido que, por si mismo, está muy lejos de ser mayoritario y que tras su sórdida fachada de modernidad sólo expresa auténticamente al sector más conservador de la sociedad, se permitió calificar despectivamente como minoritario un sector del movimiento que históricamente ha concitado el favor popular, incluyendo períodos en los cuales ese sector encabezó gobiernos que detentaron los resultados electorales más concluyentes de las últimas décadas. Y no solo eso, sino que, además, visiblemente molesto por sus declaraciones en un reportaje televisivo, confinó cínicamente al pasado a su líder máxima, todo lo cual permite colegir que el eminente funcionario  considera que el futuro de nuestro país está representado por la Alianza de la cual forma parte su partido y que las demás agrupaciones políticas ya no tendrán mayor ingerencia en el futuro.

Esto nos obliga a reflexionar brevemente sobre los conceptos de pasado y futuro en términos políticos y sobre que queremos realmente decir cuando le adjudicamos a una facción su carácter de pasado y a otra la de potencial  futuro. Es obvio que la línea de pensamiento expresada por el Sr. Jefe de Gabinete implica relacionar el pasado con el fracaso y el futuro con el éxito. Y aquí ya tenemos un primer problema para coincidir con las manifestaciones que venimos analizando, porque hasta ahora el presente que representa la Alianza Cambiemos ha mostrado resultados muy inferiores, en todo sentido, que los logros alcanzados en el pasado reciente, lo que no permite ser muy optimista en términos de futuro. Por otro lado, de qué futuro y de que cambio se nos está hablando si las políticas aplicadas desde el 10/12/15 hasta ahora no son más que la brutal repetición de las más rancias recetas neoliberales que tanto daño le han hecho a nuestro país y a su pueblo, en reiteradas oportunidades, hasta generar la peor crisis de su historia. Cual es realmente el futuro del que nos habla el gobierno si el tan proclamado cambio no fue más que volver, de la peor manera, a las nefastas medidas aplicadas por Martínez de Hoz, Menen, Cavallo y De la Rua ?

En tiempos de post verdad y de marketing político desenfrenado las palabras y los conceptos son vaciados y bastardeados permanentemente y sin el menor pudor desde las usinas mediáticas del gobierno, así que, porque no animarse también a afirmar, como una forma de resistencia plebeya contra el abuso del lenguaje, que así como vamos, el único futuro posible es que vuelva el pasado.

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