La muerte de la medicina social

La muerte de la medicina social
Como el Ave Fénix, la medicina social si muere, renace en otra parte.
Hace pocos años la Universidad Nacional de La Matanza decide crear una carrera de medicina, y se confía su organización a un experto en salud pública, sin mucha trayectoria docente, pero si en la OPS/OMS y luego en la Asociación Latinoamericana de Medicina Social, ALAMES, una entidad fuertemente critica de la medicina capitalista, defensora por tanto de la medicina socializada de Cuba, que acaba de ganar un premio de la OMS por su trabajo internacionalista solidario en la epidemia de Ebola de 2014, y muchos otras necesidades y desastres en los países en todo el mundo.

Por Alfredo Zurita

Coherentemente con esos principios, la carrera es organizada dando mucha preponderancia a lo social, la promoción de la salud, las ciencias sociales, y la enseñanza en ámbitos comunitarios, en vez de las ciencias naturales, y en ámbito hospitalario, como es habitual en La medicina capitalista.

A mediados de 2015 el decano organizador es convocado por el ministro nacional de salud para reorientar la formación en salud pública y medicina social, ya casi desaparecida de las universidades donde ha sido reemplazada por gerenciamiento de la salud, incluyendo una universidad privada especializada en ese rubro, con la cual el año pasado tanto la UNNE, como la provincia del Chaco han firmado convenios para desarrollar sus posgrados localmente.

El experto propuso no seguir la vía de las universidades, sino crear una escuela nacional de salud pública en el mismo ámbito del ministerio. Replicaba de esta manera la primera escuela nacional de formación en salud pública, que nació en el ámbito del ministerio nacional de salud en épocas del primer ministro, el ya mítico Ramón Carrillo, transferida luego del golpe del 55 a la Universidad de Buenos Aires, donde yo mismo cursé casi 20 años después, restando aún profesores que se habían iniciado en la escuela de Carrillo, y que era la única oferta de formación en salud pública que existía en el país. El resto de los docentes habían sido formados en el extranjero, sobre todo en Chile, cuya escuela de salud pública era la más prestigiosa de América Latina, desguazada luego del golpe de Pinochet.

Para acentuar el simbolismo la escuela funcionaría en el edificio del Instituto Malbrán, fundado hace cien años luego de las grandes epidemias de fiebre amarilla que azotaron Buenos Aires, y que era el principal proveedor de vacunas y sueros en todo el país hasta 1970, lo que le dió gran prestigio, que decayó progresivamente ante el empuje de las empresa privadas, y aunque sus investigadores avanzaron rápidamente en el desarrollo de una vacuna antigripal en la pandemia de 2009, y dijeron estar en condiciones de producirla, el gobierno nacional prefirió subsidiar a una empresa privada, que importa la que se está usando este año de una multinacional asociada.

La escuela tuvo una vida muy corta, pues el nuevo ministro, miembro de la Academia Nacional de Medicina, y con larga experiencia docente en varias universidades privadas la disolvió apenas asumió a fines del 2015, y el experto, que había sido designado como subsecretario del ministerio nacional de salud, al pretender volver a su cargo de decano, se encontró con que había sido destituido, y el grupo de docentes más cercano a sus ideas cesado en sus cargos. En opinión del más prestigioso de ellos, un genetista que creo el “índice de abuelidad”, que permite conocer la identidad de los niños apropiados aunque no se encuentren los cadáveres de los padres, la medida no obedeció a directivas del gobierno nacional, sino a internas políticas en la misma universidad, y también a la presión de los médicos de La Matanza, enojados con estudiantes que venían a criticar sus prácticas de medicina capitalista, desde una perspectiva social.

Esta carrera de medicina de La Matanza sirvió de modelo a la también nueva carrera de medicina de la UNCAUS, aunque el experto, en sus primeras visitas para asesorar la organización de la carrera declaró a la prensa que no vendrían a enseñar, sino más bien a aprender, porque lo que se hacía en la provincia en salud le parecía maravilloso, y la carrera recibió visitas y comentarios muy elogiosos del ministro nacional de educación, así como los sucesivos ministros nacionales de salud, y recursos extra, que le permitieron montar un centro de medicina de alta complejidad, lo cual evitará que los pacientes sean derivados a Resistencia u otras ciudades por soluciones que el hospital local no tiene.

Además del enfoque social, la carrera de UNCAUS agregó el ambiental sobre todo los daños derivados del uso de agroquímicos, ya que su actual directivo tiene una amplia experiencia en el tema, y por ello fue convocado pocos meses atrás al juicio, simbólico, que se le hizo en La Haya a la empresa Monsanto.

Como dijo el experto de La Matanza al crear la escuela en el Malbrán, el camino desde la medicina capitalista hacia la social sería una lucha muy dura, pero aspiraban a sembrar semillas del cambio, y efectivamente aunque su carrera ha sido desguazada, una de las semillas parece haber germinado en la UNCAUS.

Ninguna de las dos carreras tiene aún egresados, así que cuando los tengan y según lo que hagan a posteriori, si ejercer como médicos sociales y ambientales en donde haya necesidad, o buscar una especialidad rentable en una gran ciudad, dentro de la medicina capitalista, sabremos del éxito o fracaso.

Una noticia del gobierno de Córdoba, digitalizar la firma de los médicos en ejercicio, me permite saber que en esa jurisdicción ejercen actualmente 22.000, los que relacionados con la población daría un médico cada 150 personas, cinco veces más que lo aconsejado por la OMS, aunque Córdoba tiene carencia de médicos en zonas rurales, lo cual muestra que los 22.000 se concentran en la capital dando como resultado tantos doctores, que a esa ciudad se la conoce desde siempre como “la docta”.

Algunos consideraran que por ello la ciudad de Córdoba debe ser una de las más sanas del mundo, pero eso es solo una ilusión. De todos modos como la carrera de medicina de la cuatro veces centenaria Universidad Nacional de Córdoba sigue formando médicos comunes, de medicina capitalista, con cupo de ingreso, se han abierto en los últimos años varias carreras privadas, que han prometido formar médicos sociales, aunque tampoco ninguna de ellas tiene aún egresados como para saber si pudo lograr este difícil objetivo, que el ministro Gollán dijo al visitar la carrera de medicina de la UNCAUS, consiste en formar médicos que estén motivados por la gente, más que por la plata, como los cubanos que fueron a atender los casos de Ebola en 2014 en África, jugándose el pellejo sin pago adicional, y que acaban de ser premiados por la OMS.

La posible importación de docentes cubanos para esta carrera reforzaría la orientación, y si alguno de los egresados decide irse a ejercer en El Sauzalito, donde hay epidemia de Zika, tanto o más peligroso que el Ebola según se dice, el éxito seria mayúsculo, y si fueran dos, para el Guiness.

Fuente: Datachaco.com

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UOCRA SECCIONAL LA MATANZA

SOLICITADA

Hoy, nuevamente; un delincuente como Mario Aguilar con un grupo de mafiosos , intentaron sacarme la vida. Vinieron a pegarnos y un compañero fue apuñalado repetidas veces, terminando internado, tratando de salvar su vida. Este mafioso delincuente de Mario Aguilar, junto con Víctor Grossi dicen ser dirigentes de una agrupación llamada Sitraic, ya habían intentado asesinarme. Nro 856/2010 causa; hace años atrás rompieron todo el gremio, pegándole a los trabajadores y arrojando bombas molotov. Intentaron prenderme fuego adentro de mi oficina, no contentos con eso, me patotearon entre 15 a 20 personas, pegándome con caños de gas hasta dejarme inconsciente. Así como en un pasado intentaron asesinarme hoy vuelven y también a nuestro compañero Jorge Ovelar, que se encuentra internado luchando por su vida. La justicia no los puede dejar en la calle, los tienen que meter presos a Mario Aguilar, Víctor Grossi y a todo ese grupo de mafiosos. Pedimos que se haga justicia, repudiamos todo hecho de violencia ¡Esto no se puede repetir!

Diego Oscar Oviedo

UOCRA-LA MATANZA

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