Columna de Autoayuda

Columna de Autoayuda. Si conocen y aman a alguna persona que esté atravesando por la muerte de un hijo, por favor, tengan en cuenta lo siguiente:

La pérdida de un HIJO es el viaje más solitario y desolado que un ser humano puede vivir (solo quienes han transitado por la misma experiencia pueden comprender, y ayudarnos a transitar este duro camino…).

Por: Carlos Raúl Correa
carloscorreaprensa@gmail.com

La brújula que los puede ayudar tiene 5 puntos, con los que podrán dar apoyo a padres en duelo que comiencen a transitar ese viaje sagrado, que nunca hubiesen querido emprender…

1) Recordar a nuestros hijos

+ La pérdida de los hijos es un dolor que todos los padres en duelo comparten, y es un grado de sufrimiento que es imposible de comprender (si gracias a Dios no lo has experimentado).

+ A menudo, cuando sabemos que alguien está experimentando algún dolor, nuestra incomodidad nos impide acercarnos a él de frente.

Pero, nosotros queremos que el mundo recuerde a nuestros hijos, sin importar la edad que tenían.

+ Si ves algo que te recuerda a mi hij@, dímelo. Si te acuerdas en los días de fiesta o en su cumpleaños que perdí un hijo, por favor, dime que te acordaste. Y cuando hablen de él o revivan ciertos recuerdos, compartilos conmigo, no nos alejemos. Si nunca conociste a mi hijo, no tengas miedo de preguntar por él.

+ Una de las mayores alegrías que tengo es hablar de mi hijo.

2) Acepta que no podés “arreglar” las cosas

Una muerte tan perturbadora como la pérdida de un hijo es algo que destruye a una persona (especialmente a un padre) de una manera que no se puede arreglar o solucionar…

+ Vamos a aprender a recoger los pedazos y seguir adelante, pero nuestra vida nunca será la misma.

Todos los padres en duelo deben encontrar una manera para seguir viviendo con su pérdida, y es un viaje solitario…

+ Agradecemos tu apoyo y esperamos que puedas ser paciente con nosotros hasta que encontremos nuestro camino…

Por favor, no me digas al comienzo de nuestro duelo, que “Era un ángel y Dios lo necesitaba…”, que “Dios se lleva a los mejores…”, que “no l@ llore porque no l@ dejo elevar… o que mojo sus alas…”.

Si me ves llorar, solo quédate a mi lado y tómame la mano… Si quisieras hablarme pero no sabes qué decir, solo dame un fuerte abrazo, en silencio, quizá es lo que más esté necesitando en ese momento…

+ No me digas que es hora de volver a nuestras vidas, o que ya ha pasado el tiempo suficiente, o que el tiempo cura todas las heridas…

+ Agradecemos tu apoyo y amor, aunque a veces no lo demostremos, pero nuestro dolor no va a desaparecer.

+ Es algo que debes observar, reconocer y aceptar…

3) Saber que hay por lo menos dos días al año en que necesitamos estar a solas…

+ Todavía contamos los cumpleaños y fantaseamos cómo se vería nuestro hijo si todavía viviera…

Los cumpleaños son especialmente difíciles para nosotros. Nos duele el corazón por no poder celebrar la llegada de nuestro hijo a este mundo, y cada vez estamos intensamente conscientes del agujero que hay en nuestros corazones. Algunos padres crean rituales mientras que otros prefieren la soledad.

+ De cualquier manera, es probable que necesitemos tiempo para procesar que ha pasado un año más sin nuestro hijo.

+ También está el aniversario de la muerte. Este es un proceso notablemente similar al que experimentan los padres de un recién nacido, primero contando los días, luego los meses y después el aniversario de un año…

+ Sin importar cuántos años pasen, la fecha aniversario de cuando nuestro hijo partió trae recuerdos profundamente emocionales y sentimientos muy dolorosos (especialmente si hay un trauma asociado con la muerte del hijo).

Los días previos a ese día pueden sentirse como una muerte inminente o como si fuera difícil respirar. Tal vez compartamos contigo lo que está pasando, pero tal vez prefiramos no hacerlo…

+ Aquí es donde el proceso de remembranza ayuda. Si me has escuchado hablar de mi hijo, serás capaz de intuir cuando estos días difíciles se estén acercando…

4) Darse cuenta de que luchamos todos los días por ser felices…

Es una batalla en curso el equilibrar el dolor y la culpa de sobrevivir a tu hijo con el deseo de vivir de una manera que “honre su tiempo en esta tierra”.

Como padres en duelo, estamos constantemente buscando el equilibrio entre la felicidad y el dolor. Es posible que te des cuenta de esto cuando estemos juntos en un evento, fiesta patria o cualquier otra celebración.

+ No te vayas, vivilo con nosotros y sé parte de nuestro proceso.

5) Acepta el hecho de que nuestra pérdida podría hacerte sentir incómodo…

Nuestra pérdida no es natural, está fuera de lugar; cuestiona tu sentido de seguridad. No sabés qué decir o hacer, y tenés miedo de empeorar las cosas.

Nunca olvidaremos a nuestro hijo. Y, de hecho, nuestra pérdida siempre estará bajo la superficie de todas nuestras emociones, incluso la felicidad. Preferimos emocionarnos al escucharte hablar de nuestro hijo, a que trates de protegernos del dolor y vivir en negación.

+ El duelo es como un péndulo. Cuanto más fuerte y más profundo es el amor que sintamos, más pena sentiremos al otro extremo… Considera una oportunidad sagrada, para estar hombro con hombro con alguien que ha sufrido uno de los eventos más aterradores de la vida. Y levantate con nosotros​…

(*) Padres de Pie se llama la cuenta en la red social Facebook, con cuyos visitantes quien esto escribe interactúa de manera periódica, intercambiando frases, sugerencias, recomendaciones, reflexiones y todo tipo de artículos inherentes a la temática en cuestión…

Hasta la semana que viene…

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