Paritarias: La UOM acordó una recomposición salarial de un 25%

Paritarias: La UOM acordó una recomposición salarial de un 25%

Si bien pedía un 30%, el gremio metalúrgico pactó un 25% de aumento en dos cuotas, la primera el 1° de abril y la segunda el 1° de julio, a lo que se le suma un bono de 4000 pesos a pagar en dos veces:  en noviembre de este año y en febrero del 2018. Para hablar sobre esto y sobre  la situación del sector metalúrgico, Hugo Melo, secretario general de la seccional local, recibió a NCO, en el local sindical de la Ciudad de Ramos Mejía.

Por: Emilio González Larrea
lapaz50@yahoo.com.ar

-¿Hubo acuerdo en la reunión paritaria en cuanto a la recomposición salarial?

-Sí. Lo que se ha firmado no es lo ideal, el 30% que pedíamos ya era poco y la caída de la actividad, la problemática que hay con varias empresas son factores que tenemos que tomar en cuanta en el momento de negociar salarios. Lo acordado con las cámaras es un 25% que se desglosa así: 12,5% a partir del primero de abril y  11%  a partir del 1° de julio y como este último  es acumulativo, representa un 25% anual, más 4000 pesos de bono que se pagan en dos cuotas, una en noviembre y otra en febrero del próximo año. En estas reuniones solo conversamos sobre el tema salarial, nada sobre las condiciones laborales.

Las cámaras empresarias plantean la necesidad de una discusión con el gobierno nacional previo toda negociación con los trabajadores, porque hay una caída muy importante de la producción debido, tanto a la caída del poder adquisitivo de la gente como al ingreso de materiales del exterior, que perjudica la producción nacional. Existe un panorama, donde hay fábricas que están paradas, otras están a un 40% de su capacidad, o al  60 o 70% y las que mejor están, la producción se encuentra por debajo de lo que producían en el 2015.

-Ustedes reclamaban un básico de 15 mil pesos. ¿Cómo queda el salario  de un obrero metalúrgico a partir de ahora?

-Eso planteamos nosotros desde la seccional de La Matanza. Con este acuerdo, el salario básico ronda los 13.500 pesos, es decir que quedamos por abajo del ingreso de pobreza. Tampoco creemos que la inflación vaya a estar en el 18%, por lo contrario, al ritmo que va creemos que estará  por arriba del 25% que firmamos. Por lo tanto quedamos debajo de las necesidades actuales de un trabajador. Por eso, además de este acuerdo general, cada seccional trabaja para mejorar las categorías de los trabajadores, eso hacemos  nosotros en La Matanza, pero debemos decir claramente que este porcentaje de aumento no colma las expectativas de los trabajadores.

-¿Cómo está la situación de los despidos hoy?

-Seguimos teniendo despidos, pero se han frenado un poco en relación a los meses anteriores. Hace dos meses tuvimos el cierre de dos plantas fabriles, una con 22 trabajadores y otra con 16. En este momento existen dificultades con empresas perjudicadas por la importación de determinados materiales o productos, por ejemplo una empresa que fábrica estanterías  o puertas que provee a supermercados y cuenta con alrededor de 200 trabajadores. Los grandes supermercados por razones de precios prefieren importar esos productos. En el caso de las empresas que fabricaban  o armaban computadoras directamente han cerrado por la eliminación de las barreras arancelarias a la importación de computadoras terminadas. Eran empresas radicadas en Vicente López o en el sur del país. Hay empresas que se dedican a armar teléfonos, televisores o aire acondicionados que  están complicadas por la importación.

-Hablando a nivel nacional ¿cuántos trabajadores metalúrgicos han sido despedidos?

-En todo el país ya hay más de 30.000 trabajadores que han salido de la producción, hablando de despidos, suspensiones y retiros voluntarios. Los despidos últimamente se están dando en las grandes empresas como es el caso de Siderca, Siderar, pertenecientes al monopolio Techint, entre las dos ha habido más de 3000 despidos o Acindar que entre despidos, retiros voluntarios o jubilaciones llegan a alrededor de 1000 trabajadores. Teníamos en el país 250 mil trabajadores metalúrgicos registrados, hoy calculamos cerca de 220 mil.

-¿Cómo está afectando al sector, la crisis económica-social que vive Brasil, teniendo en cuanta que es el principal socio comercial de la Argentina y destino importante de las exportaciones industriales?

-Todas aquellas empresas que son dependientes de la política económica de ese país están complicadas y van a seguir en esa situación. Tenemos  una fábrica que tenía dos plantas en Brasil, una la cerró, reestructuró a menos la otra  y la planta que tiene acá lleva 19 meses de suspensión de los trabajadores y ahora ha despedido algunos de ellos. A esto se le suma la apertura de la importación de determinados insumos que fabricamos en el país.

-¿Qué expectativa tiene, pensando en el sector metalúrgico, para el futuro inmediato?

-No se vislumbra una mejoría. Veo más complicaciones en la actividad  para el tiempo venidero. Escuchamos lo que dice el jefe de gabinete nacional –Marcos Peña- que comienzan los brotes verdes, que la economía se puso en marcha, pero a nosotros no nos llega esa supuesta mejoría, todo lo contrario. La realidad que vivimos es que hay cada día más fabricas que se caen, el salario del trabajador pierde poder adquisitivo, se cae el consumo como revelan todos los indicadores; por lo tanto no hay ningún crecimiento de la actividad económica.

-¿Cómo están con la obra social?

-Estamos muy complicados. Por dos causas; centralmente, por los costos de esta política económica y por los bajos salarios de los trabajadores. La obra social depende de los aportes de las empresas y de los trabajadores. Si como decía hay despidos, se reducen las horas extras, se ajusta por el lado de los trabajadores, se resienten las prestaciones de salud que hacemos a los mismos.

Tenemos una situación muy compleja con la obra social, teníamos construcciones de servicios en marcha y tuvimos que pararlos. Tenemos costos altísimos de los medicamentos, para poner un ejemplo un medicamento para un chico hemofílico tiene un costo de alrededor de un millón de pesos, sin embargo, la obra social se lo tiene que proveer. En el caso de los jubilados, nos pasa que estamos teniendo problema con PAMI  para cobrar la cápita que atendemos. También se le suma el crecimiento del trabajo en negro y la política de este gobierno que lleva a eso cada vez más ya que los trabajadores negocian con los empresarios que prefieren pagar en negro .Nosotros estamos peleando permanentemente contra eso, pedimos órdenes de jueces para entrar en las empresas  con la policía y así hemos encontrado muchos trabajadores que estaban totalmente en negro, algunos desde hace 10 años.

 

 

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