Velan los restos de Leal

Velan. Los restos del general de brigada retirado Jorge Edgar Leal, comandante de la primera misión argentina al Polo Sur quien falleció el sábado a los 96 años, son velados este domingo en el Regimiento de Granaderos a Caballo “General San Martín”, en la ciudad de Buenos Aires, informaron fuentes militares.

La despedida al general de brigada retirado Jorge Edgar Leal continuará este lunes a partir de las 11 con una misa de responso que se celebrará en el cementerio porteño de la Chacarita, donde los restos del general Leal serán cremados, según indicaron las fuentes.

El general Leal, nacido en 1921 en la localidad salteña de Rosario de la Frontera, comandó en 1965 la primera misión argentina al Polo Sur, fundó la base Esperanza en la Antártida y dedicó casi la totalidad de su carrera militar a la afirmación de los derechos argentinos sobre el continente antártico.

Hijo de un intendente y una maestra, boy scout de chico, aprendió de montañas y de nieve en su primer destino en Campo Los Andes, Mendoza. Y fue un raro general democrático en tiempos de golpes frecuentes, y hasta se hizo amigo del primer obispo de Neuquén, Jaime de Nevares.

En 1939, a los 18 años, ingresó al Colegio Militar de la Nación, de donde egresó con el grado de subteniente de Caballería, y años más tarde, en los tiempos del primer gobierno de Juan Domingo Perón, Leal, con el grado de capitán, estuvo al mando de la base San Martín, situada en territorio antártico.

Leal fue -y se consideraba con orgullo- discípulo dilecto del general Hernán Pujato, un militar, diplomático y explorador argentino que fundó las primeras bases antárticas del país, así como el Instituto Antártico Argentino.

En 1957, Leal estableció en el continente la base General Belgrano, dependiente del Ejército, y esas experiencias le permitieron asesorar a la comisión argentina que participó en la Conferencia de Washington, que se celebró en 1959, entre todas las naciones que se proyectaban sobre extensiones tan gélidas como desconocidas, que concluyó con la firma del Tratado Antártico el 1 de diciembre.

En esa reunión entendió la importancia que tenía para el país afirmar su presencia en la Antártida y comenzó dos años más tarde los preparativos de la Operación 90, la expedición argentina que conquistó el Polo Sur.

Leal partió desde la Base Belgrano el 26 de octubre de 1965, al mando de nueve efectivos del Ejército.

Durante la travesía se emplearon dos trineos tirados por perros que debieron ser dejados en los 83º de latitud sur, y seis tractores snow-cat (gatos de nieve) con trineos de arrastre.

Tres de los tractores quedaron en el camino con el fin de servir como depósitos y para ahorrar combustible que permitiera asegurar el regreso.

La partida militar que encabezó Leal debió ascender sobre terrenos que se encontraban por encima de los 3.000 metros sobre el nivel del mar y soportar temperaturas de más de 40° bajo cero.

Mediciones gravimétricas y magnéticas, observaciones meteorológicas y glaciológicas, ensayos clínicos sobre el problema del frío, comportamiento y rendimiento de equipos y otros estudios menores, fueron parte de las pruebas científicas llevadas a cabo por la expedición a lo largo del duro derrotero.

El 10 de diciembre de 1965, Leal y sus hombres alcanzaron la ansiada meta y retornaron a la Base Belgrano en el último día de aquel año, tras recorrer 3.000 kilómetros por las blancas estepas.

Argentina se convirtió en el primer país en alcanzar el hito más austral del planeta con una expedición que salió desde el Mar de Wedell.

El general Leal vivió sus últimas cuatro décadas en un austero chalet de una esquina de Vicente López, a dos cuadras de la residencia presidencial de Olivos.

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