El Senado
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El Senado estadounidense alcanzó un amplio acuerdo bipartidista para imponer más sanciones financieras a Rusia y limitar la capacidad del presidente Donald Trump de levantarlas sin evaluación parlamentaria, en un día en el que la trama por el “Rusiagate” elevará su temperatura cuando dos “halcones” del mandatario, el fiscal general y el secretario de Estado, enfrenten sendos interrogatorios de los legisladores.

El Senado; El acuerdo alcanzado anoche impone nuevas sanciones a quienes efectúen “actividades cibernéticas maliciosas” en nombre de Moscú, a quienes suministren armas al Gobierno del presidente sirio, Bashar al Assad, o a personas vinculadas a los sectores de inteligencia y defensa de Rusia, entre otras.

También da al Congreso 30 días -o 60 días si es próximo al receso de agosto- para revisar y potencialmente bloquear a Trump en caso de que el mandatario decidiera levantar o relajar las sanciones contra Moscú.

El acuerdo dificulta además el levantamiento de las sanciones ya impuestas a Rusia por la Administración del anterior presidente, Barack Obama, y permite ampliarlas a sectores de la economía.

El líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, aplaudió el acuerdo e instó a la Cámara de Representantes a que lo apruebe lo antes posible.

“Al exigir al Congreso que revise cualquier decisión para debilitar o levantar las sanciones, estamos asegurando que Estados Unidos continúe castigando al presidente (ruso, Vladimir) Putin por sus acciones imprudentes y desestabilizadoras”, apuntó.

El acuerdo se produce el día en que la trama del “Rusiagate”, que investiga una posible intervención rusa en las elecciones de EEUU de 2016 y tiene en vilo al país, transita un nuevo capítulo cuando el fiscal general Jeff Sessions, y el secretario de Estado Rex Tillerson, enfrenten sendos interrogatorios de los legisladores sobre el espinoso tema.

Las audiencias tienen lugar apenas cuatro días después de que el ex director del FBI acusara al mandatario de intentar torpedear la investigación.

A las 14.30 hora de Washington (15.30 de Argentina), la lealtad de Jeff Sessions hacia Trump será puesta a prueba cuando declare a puertas abiertas ante el Comité de Inteligencia del Senado, donde se espera que los legisladores demócratas exijan al fiscal general respuestas sobre el despido de James Comey (FBI).

Su declaración llega en medio de la profunda crisis que planea sobre el Gobierno de Trump y su posible intento de obstrucción a la Justicia en las investigaciones de la injerencia rusa en los comicios presidenciales de 2016.

Sessions también deberá dar cuenta de sus reuniones con el embajador ruso en Washington y su trabajo durante la campaña, durante los ciberataques que el Kremlin realizó contra la entonces candidata demócrata, Hillary Clinton.

Como fiscal general, Sessions era el jefe de Comey, pero debió inhibirse de la supervisión de la investigación del caso que llevaba a cabo el FBI tras saltar a la luz que el entonces senador había tenido dos encuentros con el embajador de Rusia en Washington, Sergei Kislyak, sobre los que no informó durante su audiencia de confirmación en el Senado.

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