La Bata

La Bata. La banda uruguaya acaba de editar su nuevo disco “Suenan las alarmas”, que los muestra afianzados en el género de canción rock, mientras que los Colérico Buda despliegan desde el más duro hard rock canciones atractivas y con mucho contenido social.


NO TE VA GUSTAR-“SUENAN LAS ALARMAS”

Nuevo disco de estudio de los uruguayos liderados por el argentino Emiliano Brancciari, que buscó nuevamente como productor al venezolano Héctor Castillo, que tiene como invitado al Paralamas Herbert Vianna y a un mariachi mexicano para un disco que va entre una línea clásica y algunas canciones donde la agrupación abre una búsqueda sonora.

El disco arranca con un la percusión y la base muy grave, distorsionada, los brasses en sonido grave, el bajo queda solo y la voz de Brancciari se mete en la letra de “Y el mundo me comió a mi” más oscura, con un buen estribillo, pero mucho más rockera y rítmica, siempre en tonalidades graves.

“Quería ser como él” comienza con percusión, batería, pads electrónico y una guitarra abierta con Brancciari recitando una visión de la niñez adolescencia del niño genio que escondía una vida familiar muy triste y que tiene un ritmo medio country deforme, al igual que los punteos de la guitarra, con el apoyo de la cantante uruguaya Samantha Navarro.

“Autodestructivo” es más rockero con un destacado juego de las guitarras, la base apoyando con un buen groove. El groove es más explosivo y más funky en “Guante blanco”, donde los bronces arma la melodía y el riff, con un sonido un toque más grave, mientras Brancciari castiga con dureza a la clase política y empresarial del Mercosur: Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay. El estribillo sobre ir al infierno tiene toques de vodevil y carnaval con voces graves que parecen surgidas del Infierno de Dante.

“Para cuando me muera” retoma la línea tradicional de la banda uruguaya, pero los riffs sustentados por los bronces es más grave, más cruda, mientras Brancciari canta algunas partes y las otras las arroja cual rapero y otra vez con balas de fuerte contenido social.

El Marichi Flor de Toloache aporta sus cuerdas y vientos al tex mex “Los Villanos”, donde No Te va Gustar se mezcla con los mexicanos y Brancciari se apoya en las voces de Shae Fiol y Julie Acosta que cuenta una historia de un pueblo copado por delincuentes.

El lado más rock alterlatino aparece en “Pegame más fuerte” bailable, poguera con un gran trabajo de los bronces y la participación de Herbert Vianna, de Paralamas, en las voces. “Prendido fuego” abre con una guitarra casi fogonera con la voz bien al frente a la que luego acompaña un piano y más tarde se suma el resto de la banda en un medio tempo melancólico, con apoyo de Emme en las voces. En “viento a favor” continua esa línea más uruguaya que caracteriza a la banda con una canción muy bien lograda.

“Desde que era un pibe” tiene momentos de reggae y de milonga, es oscura, nocturna, triste, invernal, con el apoyo de los Bersuit Dani Suarez y Cóndor Sbarbatti en las voces para darle un buen clima rioplatense a la canción.

“Lo real es ya” arranca con un rock moderno, bien veloz, rápido, con un buen trabajo de las base y los teclados, mientras que “No deja de soñar” abre acústica, melancólica, lenta en un homenaje a Marcel Curuchet, al tecladista de la banda, fallecido en 2012 en un accidente en Nueva Jersey, con final épico.

COLÉRICO BUDA-“CRUCES DE CIUDAD”

Tercer disco de esta banda oriunda de la ciudad de Santa Fe, que ya instalada en la ciudad de Buenos Aires, comienzan desde el hard rock una serie de incursiones sobre el rock alternativo, el punk, el hardcore con muy buenos resultados, ayudados por el experimentado Alejandro Taranto.

El disco comienza con “Cruces de ciudad”, con la base bien la frente, la batería bien golpeada, el bajo saturado y la guitarra procesada para sonar desde otro lugar en tus auriculares, mientras las voces se descargan contra la policía y la violencia institucional. El riff es pegadizo e invita al poguear, a festejar por la libertad copando las calles.

“Solo para molestar” es un hardcore alternativo con un gran trabajo bien deforme de las guitarras y la voz de Leandro Paira que nuevamente mete contenido social en un tempo que recuerda por momentos a Motorhead. “Kitty” es un hard rock bien fiestero con la batería de Nacho Ducca empujando a la banda santafesina hacia adelante para que la guitarra de Charly Czech y la voz de Paira cuente la historia de una heroína de cine y de comic, un homenaje al mejor Riff.

“Maten al titiritero” es pura furia y enojo, con muy buen ritmo, arrollador con un gran trabajo de la base que pone un groove monolítico, sobre la cual riffea la guitarra, mientras la banda deja en claro su postura anarca y antisistema.

“Sombras en la oscuridad” tienen una atmósfera de un hard rock alternativo más moderno y actual con un gran trabajo instrumental y la voz arengando con un decálogo de conducta para quien camina por los bordes de una sociedad poco solidaria y desleal. “Desconocido” se abre con una acústica y las voces bien graves, recordando bien al primer Black Sabbath en una balada oscura con el apoyo de unos teclados celestiales.

“Pequeña muerte” abre bien dura y rockera con la guitarra tejiendo un crudo riff y la base armando un poderoso entramado, mientras la voz de Paira y todo el clima recuerdan al primer Soundgarden en sus momentos más oscuros.

“De espaldas” tiene un inicio más a medio tempo pero luego Colérico Buda se transforma en una maquina embravecida furiosa y rabosa que vuelve a homenajear a Motorhead. “Noches de rock and roll” tiene un groove muy bien manejado por la base compuesta Paira y Ducca. Mientras la guitarra entra y sale cortante hasta que en el estribillo, el espíritu del vino y el rock cubrieron a la banda y los lleva a invitar al pogo.

El disco se cierra con “Bares Viejos” otro rock and roll bien fiestero, cañero, al estilo de los alemanes Die Toten Hosen, que cierra el disco interesante de una banda que desde el rock duro se abre pasos con aires novedosos en muchos otros estilos, siempre con rebeldía.

DIVINA ARGENTINA-“ENTRE SUEÑOS Y CASTIGOS”

Segundo disco de esta banda de la localidad de Llavallol formado por Pablo Álvarez en guitarras, Rody Valsecchi en voz, Ale Álvarez en guitarra, Julito Ortiz en bajo y Matías Larrosa en batería.

El disco abre con “Tu idiotez, mi dolor” con una guitarra épica y el aporte del saxo de Sergio Colombo para una pegadiza canción, con muchas influencias de Los Redonditos de Ricota. “Barrio” tiene un homenaje y una ponderación a la amistad, a la solidaridad entre vecinos y amigos, cuando los tiempos económicos agreden al pueblo.

En esa línea a mitad de camino de los Redondos, Callejeros y la Beriso pasan canciones como “Te sale a buscar”, “Les pauvres Latou”, mientras que “Destreza” es una balada más rockera, con acústica y slide en un comienzo y que luego gira hacia un hard rock bien 80’s.

“Mirando mi alma” es un rock bien stoniano, mientras que “Mi chica rock and roll” tiene los aires del rock argentino de la segunda mitad de los 90, al igual que “Reventando trajes” que abre con un interesante arreglo de saxo y guitarras. El disco se cierra con el piano al frente de “Mariche” con airecitos tangueros para convertirse con el ingreso de la banda en una balada bien romántica.

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