El cantante

El cantante. Así lo consideró el cantante del grupo Babasónicos, que acaba de lanzar su CD + DVD “Repuesto de Fe” con la grabación de su concierto del teatro Cólon en noviembre de 2016.

Por Adrián Mouján

Adrián Dargelos, cantante del grupo Babasónicos que acaba de lanzar su CD + DVD “Repuesto de Fe” con la grabación de su concierto del teatro Cólon en noviembre de 2016, consideró hoy que es “divertido” confrontar “con lo que los demás creen de tu obra y de esa manera discutirlo”.

Los Babasónicas con Dargelos, el baterista Panza, el multinstrumentista Diego Rodríguez, el tecladista Diego Tuñón, el guitarrista Mariano Roger y los invitados permanentes Carca en varios instrumentos y Tuta Torres en bajo, subieron al escenario del Colón para presentar parte de su repertorio revisitado en el formato más acústico con pizcas de country y el western de Ennio Morricone, que la banda había desplegado en “Impuesto de fe”, su anterior disco y DVD.

Sobre la reformulación sonora de la banda y el rol de ser un babasónico, Dárgelos charló con Télam:

T:-¿Cómo es tu vida en México? ¿Te cuesta mucho salir a la calle?
AD:- Sí, pero bueno, vas en un auto.

T:- ¿Con el tránsito cómo hacés en el DF? ¿Salís tres horas antes?
AD:-Antes podíamos hacer tres radios a la mañana y ahora una, en 20 años disminuyó ese tiempo y entonces tenés que tener mucha voluntad para ir a una radio a hacer una nota que tardás en llegar una hora y media. Pero muchas cosas se hicieron a su debido momento, no me voy quejando de eso. A veces los problemas son otros, la calidad de la entrevista y que sea entretenido y mínimamente competente para que te fuerce a pensar algo. Es lo más divertido, confrontar lo que los demás creen de tu obra y de esa manera discutirlo. Cuando hacés obras las hacés para eso, para afrontar el roce de tu epidermis en la discusión con los demás.

T:-¿Te gusta el debate? ¿O te gusta más ver que participar?
AD:- Yo doy el debate, después no me importa recibir la opinión (risas). Lo doy planteando una devolución, una opinión sobre la contingencia. Cada vez que hago un disco hago un discurso sobre el disco, pienso en el disco de una determinada manera.

T:-Lo hiciste con discos tipo “Mucho” o “A propósito” que vos hablabas de determinadas situaciones del rock. En el caso de “Impuesto” y “Repuesto”, ¿qué sentías que tenían que decir las letras del repertorio?
AD:- Esos discos tienen poca composición original, tienen más recomposición y manipulación de la composición antigua, faltarle el respeto a tu propia obra y creer que necesita ser modificada más allá del criterio de los demás sobre esa obra. En ese caso, tiene que ver esto. A mí lo que me gusta del combo es que “Impuesto de Fe” es un show de televisión que nos lo imaginamos como tal, aunque produzca un disco multiplataforma. Tiene una dirección íntima de planos cortos de una banda haciendo su música en la conciencia de que puede existir otros que no la conocen, resumiendo su historia y contándola de una forma distinta, complicándolo todo. Creemos que la música fuerte no sale de la pantalla, ves el esfuerzo y no lo podés recibir. “Repuesto de Fe” es un DVD, el registro de un show en vivo y el otro es un show de televisión.

T:- ¿En “Repuesto” existe una búsqueda de concepto para seleccionar las canciones por algún motivo especial?
AD:- No, la selección de las canciones es a partir de generar momentos melódicos y discursivos que a nosotros nos guste contener en el show, probar si la versión es nueva, le aporta aire, le da cierto vértigo o frescura o estás haciendo una canción que tiene un swing competente y diferente. Ahí empezás haciendo muchas canciones y vas cerniéndote a eso. Después, discutís cuáles son las versiones más logradas y pasan al trabajo inmediatamente futuro. Lo hago más con ese criterio que con el criterio de qué canciones el público espera o se demanda de nosotros.

T:- En el documental hablan de travestir las canciones y hacer arreglos o cosas saliendo de la zona de confort donde uno no se siente cómodo o incluso se cuestione.
AD:- Esa manera de desnudar el mecanismo y poder jugar por una ventana de tiempo a ser otro como una impostura, en vez de resolverlo trayendo músicos y adaptando a una orquesta hacerlo todos nosotros desde los instrumentos que venimos apropiándonos pero nunca los tocamos en vivo en el escenario. Toda esa clase de desarrollo cuesta mucho tiempo, una vez que lo lográs salís a rozarte con el mundo con ese espectáculo y eso de una forma finita termina. Nos termina poniendo en una situación que está buena porque nos da un elemento de cambio rotundo para hacer nueva música, por ejemplo. Ya es rotundo porque no vamos a usar estos instrumentos, recuperamos los instrumentos eléctricos y vamos a encarar algo nuevo que probablemente ya es distinto a esto y nos da la libertad para intentar una nueva forma a través de la que queremos sonar. Todo el viaje con su lento aprendizaje y su costoso punto de foco de atención nos hizo hablar de otra cosa, nos fue muy entretenido llevarlo a cabo y atravesarlo. Pero bueno, tiene todo eso que decías: costoso aprender las cosas nuevas, rehacerlas, no tenías por qué modificar las cosas y sin embargo las modificaste, todas las vicisitudes de elegir simples que fueron número uno o canciones que te gusten a vos, contar lo que te gusta desde otra sutileza… Estás tratando de que te vean hacerlo a diferencia de nuestro show tradicional.

T:- ¿Es una declaración de principios deconstruir y mostrar otra cosa diferente?
AD:- Sí, en cierta forma es eso. Y también imponerte reglas de juego que en corto plazo te modifican el resultado de apropiación con la música, del tiempo que le dedicás a la música.

T:- Además del largo proceso, tuvo característica de epopeya hacer todo por Argentina en 38 o 40 lugares que por ahí no habían tocado y todo autogestionado.
AD:- Sí, tenés razón, no tener sponsor…

T:- ¿Tenían ganas de reencontrarse con eso?
AD:- No, porque la independencia a mí no me parece un valor pero hay un cierto manejo de las riendas de tu espectáculo y tu obra caprichoso que no corresponde con las ventajas de mercado o no corresponde con la oportunidad, sino con el tiempo y el delirio en el que vos explayás tu música y cómo las sacás. Somos de la época donde había flyers, entonces teníamos que hacer dibujos interesantes para que la gente viniera, despertar el interés y manejar los shows. No es que Babasónicos son psicóticos, pero han tenido mucha injerencia en la voluntad y en la problemática de su obra y entonces por eso se da el caso este tan raro en donde tenemos un show de televisión y un DVD del mismo show de una gira, que a la vez es en el Teatro Colón, un lugar donde es muy difícil que volvamos a tocar. También estamos en un punto de la historia donde en el lapso de un año vamos a tener casi toda nuestra discografía en vinilo. Con eso, más los lados B, Babasónicos tiene 20 vinilos en el mercado, un libro de fotos, un libro sobre nosotros de conversaciones que está por salir.

T:- ¿A ustedes les gusta ser raros?
AD:- No es que nos guste ser raros, lo que digo es que no es común que abras tantos focos de novedad y que son conscientes, no es que nos paga una empresa por sacar fotos, conseguimos la situación para que se promueva.

T:- Decías que el disco te aleja de una cuestión festivalera y en el documental decís que te obligó a una postura de crooner. ¿Te sentiste desnudo a la hora de tocar y de moverte o más en la cuestión estética?
AD:- No, me gustaba tener desnuda la posición del cantante, la melodía, y poco soporte armónico y ornamentación. Que la fragilidad de la melodía y lo que dice se resuelvan solo.

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