Casos de Museos

Casos de Museos. De la revista AProdeMus: Boletín Digital de la Asociación Profesional de Museólogos

Por: Lic. Mauricio Cano

A cargo del Dpto. Técnico del Complejo Museográfico Provincial “Enrique Udaondo”. Luján, Bs. As. Argentina

Hace ya treinta años, la ciudad de Luján resistía asombrada el desborde de su tranquilo y sereno río, produciéndose así una de las inundaciones más devastadoras de su larguísima historia, con un registro de 6,40 m. sobre su cauce.

Inserto en el corazón de esta ciudad, el “Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo” (más conocido como “Museo de Luján”) fue presa de esta catástrofe, significándole la pérdida de algunas piezas de su invaluable colección. En esta oportunidad, el agua había ganado la totalidad de la superficie de la Institución, que consta de unas cuatro manzanas, ubicadas en el casco histórico-basilical.

Años después de este suceso, cansados de lidiar con el flagelo que se siguió repitiendo con menor intensidad (al menos una vez cada dos años), el personal técnico del Museo fue confeccionando diferentes herramientas e instrumentos conceptuales a los fines de dar respuesta y minimizar los riesgos sobre el patrimonio museal y edilicio para enfrentar profesionalmente el desborde del río Luján.

Así surgió el Protocolo de Emergencia para Inundaciones (que ha servido como modelo para otras instituciones culturales sugerido por el ICOM Argentina http://www.icomargentina.org.ar/articulos.php) que tiene aproximadamente doce años de vida. Si bien el trabajo teórico partió de una propuesta particular como un trabajo teórico, ha ido perfeccionándose y actualizándose con el aporte de las distintas áreas técnicas de la Institución y del personal en su conjunto. El mismo ha sido utilizado en unas 13 oportunidades, con mayores o menores recursos tanto materiales como humanos, pero siempre en forma exitosa.

Sobres con el conjunto de planillas (tareas, planos, listados, etc.) listos para ser repartidos al momento de iniciarse el Operativo

La implementación del operativo, que incluye medidas preventivas, prioridades y rangos de responsabilidades en caso de emergencia, ha dependido de la orden directa de las autoridades de turno, quienes una vez puesto en marcha el mismo, dejan en manos del Jefe del Operativo las decisiones y disposiciones pertinentes para el caso.

La aplicación del Protocolo da comienzo en forma inmediata a la salida del río de su cauce normal por encima de los 2,50 metros (Estado de Alerta) y 3,50 metros (Articulación de las Acciones), analizando el cuadro meteorológico y asignando al personal técnico la labor de Coordinación General, Jefatura del Operativo y distribución de responsabilidades por Sectores, todo ello independientemente de la presencia física del Director de la Institución y de los propios funcionarios que son sustituidos por su reemplazante natural para el caso de ausencia en el Museo por cualquier razón. En todos los casos en que ha sido necesario ponerlo en marcha, el operativo se ha llevado a cabo, en un lapso de tiempo no mayor a cinco horas de arduo trabajo, teniendo en cuenta que ello incluye los preparativos, el desarme y el control, tanto de talleres, laboratorios, oficinas, como las más de veinte salas de exposición.

Lejos de finalizar el trabajo cuando las aguas bajan, el Protocolo se complementa con una serie de etapas referidas a la evaluación y rearmado de todas las salas de exposición desmontadas para su protección y resguardo, estimándose en un tiempo no menor a tres meses de trabajo.

En noviembre de 2014, una nueva inundación (o mejor dicho, dos inundaciones en el término de una semana), se transformaron en la catástrofe más importante después de 29 años. Y si esto aún parece nada, en agosto de 2015, el imprevisible y caprichoso río volvió a mostrar su peor rostro, saliéndose de su cauce 5,34 m., quedando a sólo un metro de diferencia pero ubicándose en segundo lugar  desde aquella catástrofe.

Bernard Williams ha dicho que “nunca una noche ha vencido al amanecer, y nunca un problema ha vencido a la esperanza”.

Fotos: De la famosa inundación de 1985,

Foto: Desmontado de una vitrina por parte del “Equipo de Desarme de Vitrinas” durante un Operativo.

Foto: Desmonte en una sala de exposición, por parte del “Equipo de Desarme de Vitrinas” durante el Operativo.

Quizás, esta afirmación sea la que moviliza, en cada inundación o amenaza, a quienes trabajamos en este querido Museo, único en su tipo y poseedor de una de las mayores colecciones de nuestro país, casi siempre ignorada y descuidada por las autoridades políticas de turno, que minimizan la problemática, o peor aún, la ignoran. La lucha, contra la naturaleza es desigual, solo en esos casos y frente a la escasez de recursos y respuestas oficiales, es cuando se pone a prueba la voluntad, la creatividad, la perseverancia y el profesionalismo del personal frente a las adversidades.

Anuncios