Spider-Man

Con el inglés Tom Holland en el rol principal y dirección de Jon Watts, la película propone una mirada renovadora para la franquicia del arácnido.

Por Nicolás Biederman

“Spider-Man–De regreso a casa”, cinta con la que Sony relanza por segunda vez la franquicia del superhéroe arácnido, ahora más enfocado en los gags humorísticos que en el pasado tormentoso que lo llenó de culpa y lo condujo a luchar contra el crimen, estrenará este jueves en todos los cines de Argentina en versiones 2D y 3D.

Además, la película marca la confirmación del convenio de Sony con Marvel Studios que permite la inclusión de Spider-Man en el tanto prolífico como multimillonario universo cinematográfico de “Los Vengadores” (“The Avengers”).

Se trata de la sexta película sobre el neoyorquino Peter Parker / Spider-Man, siempre que no se tome en consideración el filme del mismo nombre de 1977, que fue lanzado directamente a través de la pantalla chica y que sirvió de piloto para la serie que tuvo al héroe en la TV hasta 1981.

Con el inglés Tom Holland en el rol principal y dirección de Jon Watts, “Spider-Man – De regreso a casa” propone una mirada renovadora para la franquicia, apartada del tono que tenía tanto la trilogía dirigida por Sam Raimi (2002-2004-2007) como de las cintas realizadas por Marc Webb (2012-2014).

Es que a diferencia de aquellas que tuvieron a Tobey Maguire y a Andrew Garfield en el elástico traje rojo y azul, el origen de Spider-Man aquí se omite por considerárselo harto conocido.

Probablemente no sea una apreciación equivocada, porque el superhéroe creado para Marvel Comics por Stan Lee y Jack Kirby en 1962, uno de los más famosos y queridos de la galaxia de personajes de la marca, está impreso en tinta indeleble en la cultura pop y pocos ignoran que Peter Parker recibe sus poderes tras ser picado por una araña radioactiva y que la muerte de su tío Ben a manos de un delincuente pesa en su conciencia y es el evento que lo lleva a asumir el rol de protector de la Gran Manzana.

La casi total ausencia de aquel trasfondo emocional y la combinación con un Peter Parker de tan sólo 15 años, producen un filme que deja de lado una intención de dotar de profundidad al protagonista en beneficio de una mayor frescura y ritmo que los de sus predecesoras.

Trailer

Esa liviandad en favor del espectáculo caracteriza precisamente desde 2008 (con el estreno de “Iron Man”) a las cintas del universo de “Los Vengadores” de Marvel, que con unas 15 películas y tramas interrelacionadas configuran la franquicia cinematográfica más taquillera de todos los tiempos.

El cambio de tono no es casual: luego de años de negociaciones, en 2015 Sony Pictures y Marvel Studios, filial de The Walt Disney Company, llegaron a un acuerdo por el cual Spider-Man dejaría de ser la única versión cinematográfica de la editorial de cómics sin conexión con alguno de sus colegas – tanto “Los 4 Fantásticos” como los “X-Men” son también franquicias separadas, pero allí los héroes ya están agrupados en equipos-.

El convenio estipuló que Sony conservaría los derechos de producción, explotación y distribución de Spider-Man tal como ocurría desde la trilogía de Raimi, pero la productora de Disney conseguiría una ansiada inserción del personaje en el mundo de Iron Man, Hulk, Capitán América, Thor y muchos más.

Stan Lee siempre consideró al héroe como un personaje solitario que no funcionaría bien en equipo, pero desde que en 2005 Spider-Man comenzó a formar parte del equipo de “Los Vengadores” en los cómics, la idea de repetir la estrategia en las películas se transformó en una demanda insistente de los fanáticos.

El beneficio mutuo no sólo se entiende desde el costado argumental sino también -y especialmente- desde el del negocio: con casi 4.000 millones de dólares recaudados mundialmente entre las primeras cinco películas del hombre arácnido y otros 11.700 millones reunidos por las 15 cintas de los héroes “Vengadores”, la unión de ambos universos promete buenos dividendos para las dos compañías.

Tom Holland ya había hecho su primera y breve aparición como Spider-Man en “Capitán América: Civil War” (2016), como una suerte de pupilo del millonario Tony Stark/Iron Man (Robert Downey Jr.) y en “De regreso a casa”, este último carismático actor cumple una vez más el ya habitual rol de adhesivo entre todas las piezas del gigantesco rompecabezas de la paleta cinematográfica de Marvel (MCU, por sus siglas en inglés).

Oficiando ya abiertamente como una figura paternal para el adolescente Peter, Stark intentará protegerlo de los peligros para los que aún no está preparado para enfrentar pero, como no podía ser de otra manera, el joven hace caso omiso.

Con la esperanza de poder convertirse en un miembro pleno de Los Vengadores decide enfrentar al villano Vulture o Buitre (Michael Keaton), un fabricante y traficante de armas confeccionadas con sofisticada tecnología alienígena.

La oscarizada y siempre bella Marisa Tomei, que rejuvenece el papel de la otrora “viejita-frágil” Tía May, Jon Favreau, Donald Glover, Bokeem Woodbine y la estrella teen Zendaya, entre otros, completan el elenco.

Repleta de gags y guiños para el seguidor de la franquicia de MCU, incluidos unos hilarantes video-instructivos grabados por el Capitán América (Chris Evans) para ser reproducidos en los colegios secundarios, la película aprovecha el universo ampliado y juguetea todo el tiempo con las referencias a los sucesos de “Civil War”.

“Thor: Ragnarok” en noviembre y “Black Panther” en febrero próximo llegarán para aumentar el tamaño del mundo de Los Vengadores y para sentar las bases de “Avengers: Infinity War”, el estreno que en mayo pondrá a todos los héroes juntos en pantalla para luchar una guerra cósmica contra el villano más poderoso de la galaxia.

Sin signos de que los espectadores sientan lo que algunos especialistas ya denominan “fatiga de superhéroes”, con una omnipresencia del género tanto en cine como en televisión y plataformas digitales, Marvel tiene en distintas fases de producción una decena de películas programadas por lo menos hasta 2020.

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