Heraldo Cayuqueo: “Estamos en Los Toldos porque somos peronistas”

Heraldo Cayuqueo: “Estamos en Los Toldos porque somos peronistas"

Tal cual lo anunciado, al cumplirse el último miércoles 26 de julio el 65° aniversario del paso a inmortalidad de Eva Duarte de Perón, el Movimiento de Integración Peronista (MIP) y varios precandidatos de la lista del Frente Justicialista Cumplir de La Matanza, viajó hasta la ciudad de Los Toldos para homenajear a la Abanderada de los Humildes.

En la ocasión, militantes, dirigentes y postulantes a una banca en el HCD y un espacio en el Consejo Escolar, reinauguraron una gigantografía con su imagen, que estaba deteriorada y fue restaurada para la oportunidad. “Nosotros estamos acá, en Los Toldos, porque somos peronistas y vamos a cumplir. Recordar a Evita es recordar parte de ese pasado que nos conmueve a todos” señaló el precandidato a primer concejal por el espacio que lidera el ex ministro Randazzo.

El titular de la UOCRA La Matanza -que además es nativo de esa ciudad- encabezó el acto de homenaje a Evita y lo hizo en compañía de Hugo Melo, Eva Pace, Saúl Chambi, Francisco Cometti y Santiago Letelle, todos precandidatos integrantes de la Lista Nº2. Además, también participó del encuentro el diputado nacional m/c Carlos “Ruso” Gdansky.

La Abanderada de los Humildes

Eva Perón falleció el 26 de julio de 1952, con tan sólo 33 años y sin dejar hijos, por ocasión de un cáncer de útero. El dolor popular no la abandonó en un velatorio que duró más de 15 días, y no la abandonaría jamás. En el imaginario popular, Evita se convirtió para muchos en una especie de santa patrona.

Había nacido en Los Toldos, provincia de Buenos Aires, el 7 de mayo de 1919. Ella, su madre Juana Ibarguren, y sus cuatro hermanos formaban la familia irregular de Juan Duarte, quien falleció cuando Evita tenía seis o siete años. En esa época, se trasladaron a la ciudad de Junín, donde Eva permaneció hasta 1935.

Se sentía asfixiada por el ambiente pueblerino y entonces, con tan sólo 15 años, decide mudarse a Buenos Aires buscando convertirse en actriz. Sola, sin recursos ni educación, se enfrenta con un mundo hostil y duro, cuyas reglas desconoce. Pero triunfa: llega a ser actriz de cierto nombre, a salir en tapas de revistas y a encabezar un programa de radio muy escuchado.

Sin embargo, su destino era otro. En enero de 1944, María Eva Duarte conoce al coronel Juan Domingo Perón en un festival que la comunidad artística realizaba en beneficio de las víctimas de un terremoto que había destruido la ciudad andina de San Juan pocos días antes. En el mes siguiente, ya vivían juntos y dos años más tarde regularizaron la relación, contrayendo matrimonio en una ceremonia íntima y que no trasciende al público. En febrero de 1946, después de una campaña electoral en que la presencia de Evita fue determinante, Perón es electo presidente.

La oposición le trasladó a ella la antipatía y el rechazo que sentían por Perón. El ascenso vertiginoso de “esa mujer” de origen humilde, pasado dudoso y de tan sólo 27 años fue para muchos argentinos un motivo más de repudio.

 

En su rol de primera dama, Eva Perón desarrolló un trabajo intenso, tanto en el aspecto político como en el social. En cuanto a la política, trabajó intensamente para obtener el voto femenino y fue organizadora y fundadora de la rama femenina del peronismo. Esta organización se formó reclutando mujeres de distintas extracciones sociales por todo el país.

En el aspecto social, su trabajo se desarrolló en la Fundación Eva Perón, mantenida por donaciones de empresarios y de los propios trabajadores. Creó hospitales, hogares para ancianos y madres solteras, dos policlínicos, escuelas e incluso una Ciudad Infantil. Durante el año brindaba asistencia a los necesitados y organizaba torneos deportivos infantiles y juveniles.

El otro bastión, y tal vez eje principal de su popularidad, fue constituido en torno a los sindicalistas y a su facilidad y carisma para conectarse con las masas trabajadoras, a quienes les llamaba sus “descamisados”.

 

 

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