Vacaciones de invierno: Más de 3.700 personas participaron de las actividades organizadas por la UNLaM.

Vacaciones de invierno: Más de 3.700 personas participaron de las actividades organizadas por la UNLaM.

El último fin de semana culminaron las vacaciones de invierno y la alegría de los chicos y el agradecimiento de sus padres ante cada actividad demostraron que la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) ha hecho un buen trabajo en estas vacaciones de invierno.

A lo largo de las dos semanas de receso escolar, la Casa de Altos Estudios mantuvo sus puertas abiertas para recibir a los más pequeños y a sus familias con una diversidad de propuestas artísticas y culturales con entrada gratuita.

Con dos atracciones por día, el cronograma incluyó un ciclo de cine infantil con once proyecciones y la realización de funciones de circo, juegos de destrezas y kermese, teatro de títeres y bingo con payasos. Los niños inclusive formaron parte de talleres de mosaico y de mandalas, además de compartir el cierre de las jornadas de esparcimiento con el musical de La Bella y la Bestia.

El entusiasmo del público fue tan amplio que la totalidad de las localidades anticipadas (más de 3.700 entradas) se agotaron en tan solo tres días. Incluso, antes de cada atracción de cartelera se formaron filas a la espera de los espacios que pudiesen haber quedado libres.

La última atracción fue el musical de La Bella y la Bestia que protagonizaron los alumnos y docentes del taller de danzas de la Universidad y que provocó la atracción de una gran cantidad de público.

Con un auditorio colmado, la profesora María de los Ángeles Carbonelli resaltó el valor de “compartir con todos los chicos, nos solo con los alumnos de la Universidad sino también con el público y con toda la comunidad”.

“Es una posibilidad para demostrar el trabajo que realizamos. Y es muy lindo que todos puedan disfrutar del teatro, incluso los que no pueden pagar la entrada de un espectáculo”, agregó.

El director de Socioculturales, Roberto Acuña, ofreció un balance de la cartelera artística que se propuso a lo largo de las últimas dos semanas en la Universidad y aseguró que se trató de “un evento altamente satisfactorio y democratizante, con la Universidad está siempre atendiendo las necesidades de la comunidad”.

“Estamos gratamente sorprendidos de la afluencia de público y de la respuesta que tuvo una propuestas como esta”, añadió Acuña, al tiempo que remarcó que “el círculo virtuoso que se genera al planificar los espectáculos con las producciones artísticas que se realizan desde los talleres de la Universidad”.

Nos pone muy felices haber compartido con los chicos

Entre las atracciones de vacaciones de invierno en la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM), los chicos se encuentraron con las propuestas más diversas. Y, tal vez, una de las más llamativas fue la invitación que recibieron para jugar al “Paya Bingo”.

Como su nombre lo indica, los niños llegaron al predio universitario para formar parte del clásico juego de bolillas y cartones, pero en este caso con lo curioso de estar acompañados por un grupo de coloridos payasos que también proponían actividades y entregaban regalos.

Fueron más de cien nenes y nenas que, junto a sus familiares, se convocaron para pasar una tarde de entretenimiento y colmaron las mesas que estaban a disposición.

“Nos pone muy felices poder compartir con los chicos. A nosotros nos sirve mucho como práctica y a ellos los hace felices; así que creo que somos una combinación perfecta”, celebró Gabriela Morán, la docente a cargo del curso de Payaso Terapéutico que se dicta en la UNLaM y encargada de la actividad junto a la Dirección de Socioculturales de la Universidad.

Más allá de lo propiamente lúdico de la propuesta, la tarde entrecruzó otros valores. En lugar de contar con números en los cartones, los pequeños se encontraron con símbolos y dibujos para que la actividad resulte más entretenida y accesible y, además, implique una instancia de aprendizaje.

En relación a la oferta de juegos y espectáculos gratuitos de la UNLaM en receso de invierno, Morán calificó como “prioritario que un ámbito académico haya podido tener este acercamiento a la comunidad para que la gente lo asuma como espacio propio”. “Eso es lo que más me gustó de esto”, dijo.

Con respecto al rol del payaso terapéutico, aclaró que “su esencia va mucho más allá de la animación y se centra en lo comunitario, en el compartir y en la escucha”, característica que pudieron cumplir con la realización de esta actividad junto a los niños en la Universidad. “Nosotros aplicamos un abordaje terapéutico para que las personas se puedan correr de su parte vulnerable, se olviden de sus carencias y potencien su lado resiliente”, completó.

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