Sacrificio: Microficciones

El ritual acaba de comenzar. El altar huele a incienso. Formando espirales el humo asciende por el aire en búsqueda del sendero que lo conduce a la morada del Altísimo. A un costado el sacerdote con su hábito de ceremonia oficia como intermediario entre la víctima y el dios. El sonido del arpa  eleva los corazones en búsqueda de paz y saciedad.

Por María Jesús Valenzuela

Me acerco al lugar del sacrificio, allí sobre el altar  una mujer con túnica oscura acepta  el castigo. Me detengo en sus ojos. Hay un brillo extraño que se perturba ante la mirada del sacerdote. La observo más de cerca. Tiene una mordaza, gime de vez en cuando. Cientos de interrogantes apabullan mi mente: ¿Qué ley la condena? ¿Qué mandamiento infringió que merece la muerte? ¿Tan severo es ese Dios que no perdona?.

-Soy periodista -me digo-, debo averiguar.

Me acerco a una persona que aparenta estar orando y le suplico que me escuche y responda. Me hace callar. Giro la cabeza y veo el momento exacto en el que la mano que tiene poder hace justicia.

La sangre salpica el hábito inmaculado del sacerdote que mira sus manos manchadas. Trata de limpiarlas pero no puede y sale presuroso del templo dando gritos. Instante en el que  aflora la hipocresía y falsedad percibida solo por los ojos de la víctima que expira en paz.

Mañana será día de ayuno y oración por todos los inocentes.

La autora: María Jesús Valenzuela es docente, escritora y poeta. Sus microficciones y poemas han sido seleccionados en Madrid, España, y publicados por Ediciones Literarias. La primavera la sangre altera, Luz de Luna, Poesía erótica y Ellas, entre otras.

+ Microficción seleccionada por Luciano Doti (Lomas del Mirador). Twitter: @Luciano_Doti

 

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