Financiamiento colectivo
Financiamiento colectivo

Un dibujante en Buenos Aires. Un escritor en España. Una editorial en Córdoba. Las ganas de hacer no tienen fronteras. Matías Acosta y Germán Machado quisieron publicar un libro de poesía ilustrada recurriendo al financiamiento colectivo. Con ese objetivo, le llevaron la propuesta a Ediciones de la Terraza, que ya tenía experiencia en esa modalidad.

Financiamiento colectivo; Existen desde hace unos años plataformas de Internet que, inspiradas en modelos de Estados Unidos, conectan a emprendedores que tienen una idea con personas que aportan dinero a cambio de recompensas. A veces esas plataformas también conectan a los creadores con personas que en vez de ofrecer dinero se suman al equipo con una tarea puntual. Es el caso de Panal de ideas, a través de la cual fue posible el nacimiento de “Separaciones mínimas”, un libro que no sólo se concretó sino que además recibió premios, entre ellos el Alija 2016 en la categoría diseño.

La campaña del libro involucró colaboradores de “Perú, Chile, Italia, Israel, Emiratos Árabes, Brasil, Uruguay y España. Y, por supuesto, de distintas provincias de Argentina”, recuerda Barbi Couto, una de las responsables de la editorial junto a Mauricio Micheloud y Vanina Boco.

El financiamiento no sólo fue un éxito sino que superó las expectativas. Finalizó con el 116% del monto pedido para poder imprimir el libro. “En el transcurso hubo muchísimas personas que se involucraron afectivamente con el proyecto, que diariamente entraba a ver cuánto nos faltaba, que compartía en sus redes, que repartía folletos”, dijo Couto a Télam.

La editora precisó que tras ese financiamiento y luego de lograr imprimir el libro, decidieron realizar una convocatoria a voluntarios que los ayudaran a coserlo, porque la idea era que fuera artesanal. Armaron talleres de encuadernación japonesa, en los que los participantes aprendían la técnica y, de paso, ayudaban a terminar el libro.

¿Cuáles fueron los pasos desde que se pensó el proyecto hasta que fue subido a la plataforma?

Los autores querían tener la experiencia de realizar una campaña. A partir de eso fuimos dándole forma al proyecto, pensando recompensas factibles, delineando el presupuesto necesario y pensando en la mejor forma de comunicar. Pensamos en aprovechar el juego de palabras que proponían los poemas y en la idea de distancia o separación “mínima” que proponía el libro en su conjunto y en la que efectivamente existía entre editores y autores.

La idea es generar una comunidad que apueste y promocione nuestro proyecto”

¿Por qué creés que tu proyecto fue exitoso?
En cada propuesta la idea es generar una comunidad que apueste y promocione nuestro proyecto: un montón de gente que se apropie y que funcione como promotor de la campaña, que la comente a sus familiares y amigos, que reparta folletos o cuelgue carteles. Eso a veces se logra con mayor o menor intensidad. En “Separaciones mínimas” se logró y hasta superó nuestras expectativas.

¿Cómo surgió la idea de que la editorial recurriera al financiamiento colectivo?

En 2013, cuando apenas teníamos publicado un par de libros, conocimos a Alex Appella en la presentación de “Entonces el libro”, publicado por Viento de fondo, un sello independiente también cordobés. La autora de ese libro -uno de los primeros casos de crowdfunding en Córdoba-, nos contó la experiencia, que ella llama “de libros con hinchada”, y nos pareció sumamente interesante para una editorial que recién comenzaba y no tenía recursos necesarios para imprimir nuevos títulos.

Pero más allá de eso es una solución al financiamiento que además está en concordancia con nuestra filosofía de trabajo colectivo. Encontramos que de esta manera nuestros lectores se involucran en los proyectos y forman una comunidad que se siente parte del proceso de producción, se involucra en una etapa previa a la tradicional (cuando el libro se presenta y llega a librerías), aporta para que los libros lleguen a sus manos y a las de otros lectores, y de alguna manera está decidiendo qué libros ingresan al mercado editorial a la vez que los hace posibles.

Cada una de las campañas que realizamos ha sido una reafirmación de que es un camino alternativo de producción cultural por el que apostamos y nos devuelve muchas satisfacciones. Cada campaña exitosa es una fiesta.

¿Por qué eligieron Panal de Ideas y no otras?

Cuando decidimos llevar adelante nuestra primera campaña nos cruzamos en Internet con Panal de ideas y sentimos una sintonía en nuestra forma de entender la producción cultural, de una manera comunitaria y colectiva: su propuesta cooperativa, la posibilidad de formar parte de una red de voluntariado a modo de una comunidad de activistas del financiamiento colectivo, la propuesta de “armar equipo”, la confianza de darle al creativo la posibilidad de decidir qué comisión aportar a la plataforma.

Llevamos siete campañas trabajando juntos como creativos, formamos parte del voluntariado de Panal y hemos participado como activistas de más de veinte campañas en la plataforma, muchas de ellas de colegas editores y artistas cordobeses que conocemos y con quienes compartimos estas formas alternativas de producción cultural.

Financiamos libros que de otro modo sería difícil publicar”

¿Qué balance hacés de la experiencia de usar esa plataforma?

El balance es completamente positivo. Financiamos libros que de otro modo sería difícil publicar. Cada uno tuvo durante la campaña mucha difusión, que luego ayuda al conocimiento del libro y, sobre todo, logramos el compromiso de muchos lectores que tienen en sus manos la decisión de que el libro llegue a las librerías y pueda tener una oportunidad en el mercado editorial.

La comunidad de lectores de la editorial crece con cada proyecto y logra formar parte activa de la campaña. Es muy emocionante ver cómo muchos no sólo comparten el proyecto en las redes sino que además movilizan su comunidad y se solidarizan. Más que eso no se puede pedir.

En plena campaña

Actualmente Ediciones de la Terraza está en plena campaña en Panal de Ideas hasta el 15 de agosto para publicar El viaje de Nahuel, el niño-jaguar.

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